Evolución de los hombres de trono
por Julio Torres Martos
¿Evolución de los hombres de trono? No lo sé... yo no lo llamaría evolución.
Conocí el mundo debajo del varal en la Semana Santa de mediados de los 70; era muy diferente estéticamente, aunque presentaba casi los mismos problemas que hoy. Había un gran inconveniente con el peso de los tronos, que eran verdaderas "burradas". Intentar bajar el peso o reducir las dimensiones de los tronos era como toparse contra un muro; en gran medida resultaban antiestéticos y la imagen apenas se veía, te pusieras donde te pusieras.
En aquella época no se ensayaba, a excepción de la cofradía de Mutilados. Cabe decir que en Sevilla tampoco se hacía, aunque empezaron con los ensayos antes que en Málaga. Tampoco existían bandas detrás de los tronos interpretando marchas procesionales; recuerdo a Estudiantes y el Sepulcro, pero no tocaban marchas dedicadas específicamente a Cristos o Vírgenes.
Tuvimos que soportar años en los que los "hermanos", sin disciplina ni nadie que los adiestrara, sacaban a nuestras imágenes. Tenían muchas ganas de salir, pero ¿realmente sabían a lo que iban?. Pasamos por encierros que parecían competiciones, donde el agotamiento exhibido durante la noche desaparecía por arte de magia al tocar la campana para levantar el trono a pulso.
Con el paso de los años, los trajes de chaqueta de los portadores fueron desapareciendo en favor de las túnicas. Sin embargo, hay un cambio notable en la carga: lo que antes debían llevar 170 hombres en los tronos más voluminosos, hoy lo cargan 290 "hermanos" con mucho menos peso individual.
Hoy contamos con ensayos y crucetas musicales. Recuerdo cuando nos llamaban "p... sevillanos"; hoy, en cambio, no hay hermandad que no se preocupe por la cruceta musical y, en algunas, incluso por la coreografía, emulando a las cofradías de Triana.
Lo único que me preocupa es que el número de peticiones para los tronos de gran volumen no para de subir, mientras que a los tronos de menor tamaño les cuesta completar el cupo. En fin... es solo la opinión de alguien que ya no sale, pero quedan cientos de temas por debatir.
Artículos
Entrevista a Francisco Albarracín, pregonero 2026
"Para mí, la Mesa de la Trinidad son las personas, los lazos que se crean y el sentir que no solo estás, sino que eres parte de ella"
En esta entrevista, tenemos el placer de contar con Francisco Albarracín, quien ha sido el encargado de pronunciar el pregón de la Mesa este año 2026. Su trayectoria está marcada por la música procesional, el compromiso con distintas cofradías y una forma muy personal de entender la Semana Santa: desde la cercanía, la amistad y el valor de las personas que forman parte de ella. En esta entrevista conocemos un poco más al pregonero, su relación con la Mesa de la Trinidad, su visión de la Semana Santa y lo que ha significado para él vivir esta experiencia tan especial.
¿A qué cofradías perteneces o has pertenecido a lo largo de tu vida? ¿Qué rol/roles has desempeñado o desempeñas en estas?
- 1. Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno "los moraos" de Alhaurín el Grande. Mi hermandad de cuna. Fui músico en todas sus bandas. Nazareno. Miembro y director de su coro rociero. Interpreté varios personajes en la Semana Santa en vivo: San Pedro, Simón Cirineo... pertenecí a la secretaria, comisión de bandas, de etc. Soy hombre de trono.
2. Hermandad de Ntra Sra de Gracia, Patrona de Alhaurín. Fui secretario entre otros cargos. Pregonero en 2023.
3. Cofradía Cautivo - Trinidad: soy hombre de trono.
¿Qué es para ti la Mesa de la Trinidad? ¿Y la Trinidad?
- Para mí, La Mesa de la Trinidad, por encima lo devocional, es: las personas. Los lazos que se crean en ella. El arraigo. La amistad. Los momentos que se comparten en común. La empatía hacia quienes la forman. Estar en los buenos y malos momentos. El sentir "que eres" y no solo "que estás". Si creer en La Trinidad es algo parecido a eso. Yo creo. Así que, Mesa y Trinidad, son la misma cosa.
¿Qué crees que sobra o echas de menos en la Semana Santa?
- Sin que lo que digo sea "palabra de rey": Sobran vanidades. Egos. Protagonistas. Sobran chaquetas. Gente mandando. Sobran los que se creen alguien por estar en una directiva.
Falta humildad. Sencillez. Ir a una. Falta hermandad.
¿Qué opinas del relevo generacional que está habiendo en la Semana Santa?¿Crees que las nuevas generaciones vienen bien preparadas?¿Cómo ves que está afectando este relevo a la Mesa de la Trinidad?
- El relevo generacional ha existido siempre y es el responsable de que todo lo que un día surgió, hoy siga vivo. Así que, como algo natural que es, solo puedo estar de acuerdo en que es necesario porque si no, supone el fin de cualquier historia.
En el caso del trono. No somos los que hoy estamos, los primeros que portamos a la Virgen. Antes hubieron otros. Y nosotros no somos más que otro eslabón de la cadena. Pasaremos. Los jóvenes tenéis que entrar, aprender, respetar y hacer memoria del pasado y daros a respetar vosotros mismos. Sin imponer y sin cambiar las cosas solo por el mero hecho de hacerlo o porque algo esté de moda. Sois el futuro del trono y de su corazón, que es la Mesa.
Nos consta que tienes un gran vínculo con la música procesional ¿Cómo ves el panorama actual?
- La música procesional está en su mejor momento. Sin duda. En todo el panorama andaluz hay, no solo muchos y muy bien formados, compositores. También hay mucho talento. La Semana Santa tiene mucho y bueno donde elegir. La música procesional no es algo plano. Dentro del término "marcha" encontramos estilos muy distintos. Unas son sencillas, con un patrón muy reconocible y estandarizado, otras son verdaderas obras de una complejidad compositiva enorme. El género da para mucho. Para quien quiere música para la calle y quien la quiere disfrutar en un concierto. No solo es tambores militares y llamadas de cornetas. La riqueza está en que eso se combina con matices que evocan lo andaluz como esencia pero que también te llevan a buscar los colores de oriente medio, que recuerden la música hebrea o romana. En cuanto a las bandas de cornetas y tambores hay estilos espectaculares dignos, en muchos casos, de ser banda sonora de cualquier superproducción. La música sacra andaluza, ofrece un abanico grandísimo de posibilidades y en este momento, está, desde mi opinión, en todo lo alto.
Eres natural de Alhaurín el Grande, de donde nunca te has separado ¿Cómo conociste a la Mesa?¿Cuando tomaste la decisión de querer formar parte de ella?
- Conocía La Mesa porque conocía La Trinidad.
Además, en ella había gente que participaba activamente en el mismo ámbito que yo: el carnaval. Por ahí la sentía más cercana aún. Llevaba varios años siguiéndola y casi por casualidad, una noche, con unos vinos y viendo vídeos de la Virgen, me decidí a enviar un mensaje a uno de mis conocidos en ella. Ese mensaje llegó a su sitio y semanas después, sin que lo esperara, me llamaron. Podía no haber pasado pero, era el momento, las personas que tenían que decidir, por lo que sea, vieron que podía dar el perfil...y porque, con toda seguridad, por algo...Ella me eligió.
Ahora que ya ha pasado el pregón ¿Qué sientes al recordar lo vivido?
- Un pregón es algo que se disfruta, por encima de todo, durante el proceso de creación. Te quedas solo contigo mismo y reflexionas. Y eso te hace comprender cosas a las que en el día a día no prestas demasiada atención. Es un hermoso ejercicio. Día del pregón en sí es bonito, sobretodo, si te encuentras arropado por tu gente. Aparte de eso, si te gusta la interpretación o en mi caso, la rapsodia, es una oportunidad para poder, de alguna manera, ejercerla. Y por supuesto, el tener el honor de hacerlo para tus compañeros y para una cofradía como Cautivo - Trinidad y poder decir lo que verdaderamente quieres y tienes que decir.
Tras eso, lo que queda es un recuerdo muy, muy bonito para tí y tu familia, sobretodo.
¿Qué sentiste cuando te ofrecieron ser el pregonero de la Mesa?
- No era mi mejor momento. Estaba pasando por una etapa dura tanto familiar como de salud. Cuando me llamaron para ofrecérmelo, realmente no me apetecía, como he dicho, porque la salud no me dejaba tener ganas de casi nada. Pero en mi código moral personal existe un profundo sentimiento del agradecimiento y de la responsabilidad. Cuando alguien se acuerda, para bien, de uno...a eso no se le dice que no. Tras digerirlo un poco sentí orgullo, me sentí querido, sentí que me llamaban los míos. Recuerdo que pregunté "y yo, ¿por qué?", sentí responsabilidad, compromiso...y me sentí mejor. La respuesta fue: "¡Palante!"
Si dentro de muchos años alguien recordara una sola idea de tu pregón, ¿qué te gustaría que permaneciera en la memoria de quienes estuvieron allí?
- Que lo que dije, más acertado o menos; con más calidad artística o menos... lo dije con valentía y lo dije de verdad.
¿Crees que ha cambiado algo dentro de tí después de vivir esta experiencia?
- Yo tengo las cosas muy claras, en lo personal y en lo cofrade desde hace muchos años. Es difícil que algo me pueda cambiar. Tal vez el sentirme un poquito más de dentro si cabe. Pero sí que, algo queda tras ese día tan bonito y eso, por encima de todo, es el agradecimiento a quienes pensaron en mí y a quienes decidieron estar.
Test Cofrade
Un Cristo: Nuestro Padre Jesús Nazareno de Alhaurín el Grande.
Una virgen: Trinidad.
Una hermandad: La Mesa de la Trinidad.
Una calle de Málaga: San Millán
Un aroma: incienso
Un sabor: pajarete
Un barrio: Trinidad
Una iglesia: San Sebastián, Alhaurín el Grande.
¿Las procesiones de día o de noche? Siempre de día.
¿De ida o de vuelta? De vuelta.
Una marcha: Amarguras
Un instrumento: saxofón
Una banda de Málaga: Madre y maestra. Porque debemos sentirnos orgullosos de su historia. Porque es un legado.
Una banda de fuera de la provincia: Cruz Roja de Sevilla por predilección.
El lugar perfecto para ver una procesión: Tribuna de los pobres.
¿Esperar a las cofradías en un punto o salir a buscarlas?: patearse Málaga.
¿Si te digo barrio de la Trinidad?: Pureza.
¿Y si te digo Málaga?: Mi ciudad.
¿A quién admira Francisco Albarracín? A quien va de frente, a quien es auténtico y a sus dos hijos.
Tras recordar lo vivido con el pregón y compartir su visión sobre la hermandad, la música y el futuro de la Semana Santa, Francisco Albarracín nos deja un testimonio lleno de sinceridad y gratitud.
Sin más, solo queda agradecer desde la Mesa de la Trinidad a Francisco Albarracín por su disponibilidad y sus palabras, que reflejan el cariño y el compromiso con esta familia.
Málaga, a 16 de marzo de 2026
Primeras vivencias, por Jose Luis Caballero
Buenas noches,
En primer lugar dar las gracias por abrirme las puertas de esta mesa, la cual ha tenido gran culpa de que la trinidad esté ahora mismo donde está.
El día del pregón fue un día increíble. Parecía que era lunes santo, hay un sentimiento de pertenencia muy grande y lo transmitís a los recién llegados, me sentí como si llevase mucho tiempo. Sois un grupo con una calidad humana muy grande, cosa que no me sorprende porque ya la gente que conocia que forma parte de la mesa me lo habían avisado.
Lo que más me gustó es que nadie destaca sobre nadie, todos iguales y remando en la misma dirección. Todo el mundo aporta su granito de arena.
El ambiente de la mesa se ve súper sano y por lo que pude vivir en la extraordinaria ahí abajo desde que suenan los primeros tres toques de campana, vais a morir.
Me quedo con una frase que me dijeron “esto no es na’ pa lo que vas a vivir el lunes santo”
Hasta ahí, ojalá este sea el primer pregón de muchos al lado de vuestra. Ahora solo espero aprender de vosotros y disfrutar.
"El muro invisible" por Juanmi Rosas
BAJO EL VARAL: EL MURO INVISIBLE DEL HOMBRE DE TRONO
En Málaga, la Semana Santa no se entiende sin la figura, a veces denostada, del Hombre de Trono.
Uno de los factores determinantes de la gran mejora del andar de nuestros tronos en la calle, desde mi punto de vista, es la cultura del trabajo que cada día está más instaurada bajo los varales. Muchos de nosotros nos preparamos físicamente a conciencia durante todo el año para llegar lo mejor posible al día en que nuestra cofradía sale a la calle y poder estar a la altura.
Pero… ¿En qué momento sacar un trono deja de ser un esfuerzo físico para convertirse en algo trascendental?.
Cuando las horas van haciendo mella, aparece la fatiga muscular y el sistema nervioso central pide a gritos que pares; en ese justo momento, la condición física pasa a un segundo plano y entramos de lleno en un laboratorio mental.
En el maratón existe un concepto llamado The Wall, el muro. Suele aparecer alrededor del kilómetro 30, cuando las reservas de glucógeno disminuyen y el cuerpo empieza a ahorrar energía. Miles de corredores describen esa sensación de piernas pesadas, pensamientos negativos y la constante tentación de abandonar. En las entrañas de un trono pasa exactamente lo mismo, y la única forma de seguir es recordar el motivo por el que estás ahí: devoción, afición, fe, tradición, amistad… todas igual de válidas y capaces de permitirte superar ese muro invisible.
Cuando somos capaces de superar ese muro, algo cambia. El cerebro libera una mezcla explosiva de endorfinas, dopamina y adrenalina. La percepción del dolor disminuye. El corazón late con fuerza: ya no es sufrimiento, es euforia. Esto se conoce como runner’s high.
El Lunes Santo tengo esta misma sensación junto a mi gente de la mesa. Después de horas de trabajo, los trapecios ardiendo, la cerviz rígida y las manos dormidas por la presión, entonces algo sucede.
«La Trinidad vuelve al barrio, ahora hay que darlo todo». Esas palabras de un hermano en la oscuridad de ese bendito lugar se sienten como una descarga eléctrica; algo dentro se enciende. Es identidad, es pertenencia. El esfuerzo acumulado queda eclipsado, todo cobra sentido. Las piernas dejan de pesar, lo racional pasa a un segundo plano y cada paso bajo esos varales es una forma de agradecer, de pedir y de sentirse vivo. Entiendes que el muro no desaparece, se atraviesa acompañado.
«Señores, ya estamos en el barrio». Su barrio la espera. Se escuchan los ¡vivas! desde los balcones. Esos adoquines que pisas llevan el nombre de aquellos que ya no están contigo, y miras a tu alrededor y te das cuenta. Las miradas cómplices, las risas… Sabes que, por muchos kilos que caigan “en los tronos o en la vida”, ellos van a estar contigo.
Y finalmente, el corredor cruza la meta. El Hombre de Trono posa en el suelo, por última vez, al monstruo de cuatro patas. Ambos comparten el mismo proceso fisiológico: fatiga extrema seguida de euforia inducida por recompensa. Ambos comparten el mismo viaje psicológico: duda, resistencia, decisión, sentido.
Porque en Málaga, bajo un varal, no solo se mide la fuerza.
Se mide la capacidad de un hombre para atravesar su propio muro y seguir caminando… hasta casa.
Hasta lla Trinidad.
"Un pregón desde dentro" por Francisco Albarracín
Un pregón desde dentro... Por Francisco Albarracín
Hace unos meses atravesaba una situación difícil. La enfermedad de mi padre y la presión en el trabajo coincidieron en el tiempo. A veces, de forma repentina, se desata la tormenta perfecta y el mundo se pone patas arriba; todo se vuelve gris y sientes la necesidad imperiosa de desconectar.
En ese punto me encontraba cuando recibí la llamada de un amigo de La Mesa de la Trinidad. Conversó un buen rato conmigo, brindándome su apoyo. Cuando ya casi terminábamos, me preguntó directamente:
—Tú vas a dar el pregón de hombres de trono el año que viene, ¿verdad?
Por un momento me quedé bloqueado. No esperaba aquella pregunta. No puedo mentir: dudé. No estaba para pregones en ese instante. Sin embargo, tras unos segundos, respondí que sí por una sencilla razón: si La Trinidad me estaba llamando, no podía negarme por pura responsabilidad.
Aquella llamada me hizo comprender que, incluso en los momentos más difíciles, siempre hay quien te ofrece motivos para ilusionarte, para recordar que no estás solo. Y eso lo agradezco profundamente.
Con este pregón deseo transmitir, entre otras cosas, un profundo sentido de unión entre hermanos. Recordar que tenemos razones para ser la cofradía más grande de Málaga; que custodiamos dos tesoros de magnitud incalculable y que debemos mantener siempre altura de miras.
Y quiero expresar también lo que, para mí, significa la Virgen más allá de lo sagrado
Érase una vez un convento donde todo empezó...
Historía
El convento de La Trinidad, también conocido como convento de San Onofre de Padres Trinitarios Calzados, es un antiguo convento trinitario situado en el distrito Bailén-Miraflores de la ciudad de Málaga, España. Francisco Ramírez de Madrid, capitán de la artillería de las tropas castellanas, mandó edificar una ermita advocada a san Onofre, ya que el día de su festividad, el 12 de junio, fueron derribadas las torres que defendían el puente sobre el río Guadalmedina. Junto a la ermita fueron enterrados los soldados que murieron en el asalto. A pesar de que los Reyes Católicos ya habían cedido un convento a los frailes trinitarios que los acompañaban, este fue destruido por un terremoto en 1494. Los frailes entonces solicitaron que se les cediera la ermita de san Onofre y los terrenos colindantes. Los monjes se trasladaron y construyeron el convento actual, una edificación del siglo XVI alrededor del cual se originó el barrio de La Trinidad, a extramuros de la ciudad medieval. El primer monje en habitarlo fue Miguel de Córdoba, primo del Gran Capitán. Combina elementos arquitectónicos renacentistas y mudéjares. Destaca su claustro con arcos de medio punto y columnas de mármol. Los monjes habitaron en él hasta 1835, cuando la desamortización de Mendizábal les obligó a marcharse y se convirtieron en sacerdotes bajo órdenes del obispo. Tras la marcha de los religiosos, el convento sirvió como cuartel del Ejército y la Guardia Civil, aunque la iglesia conventual continuó funcionando durante 16 años más, hasta que en 1853 fue convertida en un forjado, dormitorios y comedor para los militares. Rafael Rodríguez, el sacerdote que había mantenido la iglesia conventual funcionando tras la reconversión del convento, impulsó la construcción de la actual iglesia de la Trinidad, con el mismo nombre, y un convento para las monjas de Nuestra Señora de la Paz; ambos edificios fueron inaugurados en 1862 durante la visita de Isabel II a Málaga. El Convento de la Trinidad, propiedad del gobierno andaluz en Málaga, declarado Patrimonio Histórico de España en 1980, se encuentra actualmente en estado de ruina. [Fuente: UMA]
"una triste realidad" por Sergio López
Una triste realidad, Sergio López
Como si fueran vasos comunicantes, el progreso de una ciudad moderna y sus rincones y entornos tradicionales e históricos parece que fueran incompatibles, y lo cierto es que no tendría porqué.
Pero en ésta bendita ciudad de hoy día y desde hace décadas la supuesta modernidad, el modelo impuesto por intereses foráneos y bolsillos locales se ha impuesto a la recuperación de la propia historia de la ciudad, porque unos la perdieron y otros se negaron a recuperarla.
El convento de la Trinidad es un claro ejemplo de ello, al igual que el barrio que surgió bajo sus pies, degradado, perdido, insultado y humillado por un modelo que dejamos que llegara para quedarse para mayor gloria de los que nada de aquí les importa.
"Molero de la Trinidad"
Molero de la Trinidad
Veinte años de carrera dan para mucho. Dice que se va, pero sabemos que es un farol. Llegó un día para poner música a una coronación, y con el tiempo quiso regalarnos un nuevo himno que desde entonces sería banda sonora primero de nuestros Lunes Santo y más tarde de nuestras vidas. Málaga poco a poco ha ido haciendo suya una melodía y una letra que no es ni más ni menos que una reclamación histórica a la Málaga cofrade plasmada por otro de los nuestros... “nunca sola andarás”
. Nunca una frase significó tanto para un trinitario, aunque haya quedado obsoleta a día de hoy, pues hace ya mucho que nuestra Trinidad no anda sola por las calles de Málaga y eso, en gran parte viene dado por un trabajo y un buen hacer por parte de todos que no sería posible sin esa unión trono-música que tanto bueno nos está dando, y ahí es donde entra Molero Luque como parte esencial de esa unión.
El pasado día 24 de Septiembre tuvo lugar en la casa hermandad de la hermana cofradía del Rocío un merecido homenaje a quien, en opinión personal del que escribe, mejor sabe en Málaga poner música al andar de nuestros tronos. Dos kilos de comida servían en esta ocasión como necesario donativo (desgraciadamente) para acceder al homenaje que se organizó a un hombre sencillo con la mitad de ego y el doble de cercanía y amabilidad que cualquier otro con su currículum esperarías que tuviese. La magnífica Banda de las Golondrinas de la querida ciudad de Vélez-Málaga fue la encargada de hacer un recorrido cronológico de los “grande éxitos” de Molero Luque, donde a través de sus sones fuimos rememorando efemérides tan importantes para la Semana Santa de Málaga como las coronaciones de María Santísima de la Trinidad, de María Santísima del Rocío y de Nuestra Señora de la Soledad. Todas coronadas musicalmente por el buen hacer y la sensibilidad de nuestro amigo Mole. Degustamos la que posiblemente sea su obra más personal dedicada al Santísimo Cristo de los Milagros, conocimos de primera mano lo que la música de Molero significa para las localidades de Vélez-Málaga, Torre del Mar y Cieza, y como no, lo que significa para los cofrades malagueños y trinitarios.
Diez marchas. Diez obras magníficamente introducidas por personas vinculadas a la hermandad a la que estaba dedicada la marcha. Personas que en muchos casos también tenían vinculación con el maestro y en algunos casos con nuestra Virgen de la Trinidad y nuestra Mesa, y que supieron hacer la introducción perfecta a la marcha a interpretar. Palabras breves cargadas de significado que venían a dar paso a lo realmente importante: la música. Y aquí es donde hay que resaltar el gran trabajo de la banda de las Golondrinas, pues sonaron a la perfección y supieron transmitir en todo momento la esencia de Molero. Especialmente me gustaría destacar la presencia del violín en la marcha Paz Franciscana, marcha dedicada a María Santísima de la Paz de Vélez-Málaga, pero sería injusto destacar sólo una cosa del gran recital que dieron, pues se notó en todo momento la dedicación y el sentimiento que la banda puso para tal ocasión. Fue una gozada escuchar el magnífico solo de trompeta de Pasa la Soledad, lo exquisitamente malagueña que suena María Santísima del Amparo, una marcha que al igual que Pasa la Soledad parece ganar con los años, o los aires de grandeza de las tres marchas de coronación que sonaron en esa tarde victoriana en la que muchos amigos quisimos darnos cita para enaltecer el trabajo de nuestro amigo José. Una a una se iban sucediendo las marchas, una a una nos iban transportando a momentos concretos vividos por cada uno de los allí presentes, igual daba andar a paso pollinico con el olor a sal de las calles de Torre del Mar que formando parte de la horquilllería de la Paz veleña. Estábamos en Cieza acompañando a la Virgen de la Piedad y al momento en una esquina de calle Mármoles viendo el pausado caminar del Santísimo Cristo de los Milagros. Pasó la Soledad y nos fuimos a la coronación la del Rocío y al final de todo el camino unos brazos que se entrelazaban con su amigo para cantar juntos un himno surgido de la amistad para enaltecer a a más guapa trinitaria y que poco a poco Málaga, y el público allí congregado, hizo suyo.
Emoción. Emoción final en una tarde que poco a poco fue haciéndose de color malva, y orgullo de tenerte entre uno de los nuestros. Dices que te vas, pero nos lo tomamos a broma, porque aunque así fuera el legado que dejas en Málaga perdurará para los restos.
Gracias Molero, gracias por engrandecer con tu música la Semana Santa de Málaga y en especial a María Santísima de la Trinidad. Vuelve cuando creas que debes volver. Experimenta, prueba cosas nuevas, pero vuelve. Vuelve a tu sitio. Mientras nos seguirán quedando los homenajes más auténticos, los que nos damos cada vez que nos reunimos todos con cualquier excusa para pasar un buen rato.
Francisco Javier Díaz Luque
"Mañana"
Mañana
Ya no caben más poemas, ni más artículos, ni videos, ni fotografías.
Ya ha pasado la hora de las reuniones y los abrazos de hermandad, de las comidas, los
gin tonics y las risas.
Ya no es momento de seguir vistiendo de misticismo esa realidad que todos conocemos.
Ya se ha ido el tiempo y con él se ha agotado el bonus track que se nos regaló hace un
año. Hoy el "Rezo a tus pies" suena a canción de despedida que se torne en
bienvenida cuando resucite tras las luces del alba del martes.
Ya solo hay sitio en nuestras mentes y nuestros corazones para la reflexión, para el
silencio interior y para prepararnos para el momento que está por llegar.
Hoy nos encontramos descansando plácidos en ese Getsemaní donde cada uno
se refugia esta callada noche, que va llenándose de luces y tinieblas camino del
Viernes Santo. Toca hacer ejercicio de fe. De mirarse en lo más hondo y pensar qué nos
ha traído de nuevo hasta aquí.
Hoy pensamos en mañana ilusionados y llenos de fuerza pero al mismo tiempo
temerosos al dolor y a la fatiga. Cada uno de nosotros es un poquito de aquel Jesús que
sabía, bajo la luna de Nisan en el Monte de los olivos, lo que le aguardaba.
Somos hombres, solo hombres. Pero con la encomendación de llevar a la Madre de
Jesús a las puertas de la Gloria protegidos bajo su manto.
Ni más fuertes ni menos que ninguno. Pero con la obligación de no flaquear en nuestro
cometido.
No somos los custodios de la verdad absoluta. Pero la verdad debe ser la bandera que
icemos para mantenernos firmes en la idea original: A sus pies. Por y para Ella.
Somos solo hombres normales pero si tu mano, hermano, está sobre mi hombro...
Pon tu mano sobre mi hombro para que nunca pueda sentirme solo.
Para que cuando me veas desfallecer recuerde que detrás está mi hermano,
el que sé que no va a dejarme.
Para que dentro de unas horas que ya suenan a momentos
todo cobre otra vez sentido y que lo tenga un año entero.
Y mi mano sobre tu hombro.
Para que sepas que estoy aquí siempre.
Para ayudarte si quieres mi ayuda sin que la pidas siquiera.
Para que apreciemos lo dichosos que somos y recordemos mañana
que mi hermano puso su mano sobre mi hombro y yo sobre el de mi hermano
y mi hermano sobre el de mi otro hermano...
y todos en una cadena de eslabones indestructibles
porque eso es lo que queda, sacar de donde no haya, echar el resto si falta hiciera,
darlo todo sin guardarse nada por Ella, solo por Ella.
Ya solo hay lugar para retratar con nuestros sentidos la noche del
Lunes del Jerusalén malagueño.
Para ponerle versos y escribir con nuestros pasos esa crónica que lleve por título
"Trinidad"
Es lo que hay y lo es lo que queda.
Y sentir cuando más duro caiga el varal sobre nosotros, como los verdaderos Ángeles
Trinitarios empujan hacia arriba con nosotros desde su Mesa celestial.
Es ley de vida, unos llegan y otros se marchan para pasar a ser
los verdaderos elegidos por Ella.
Los ojos que alimentan el recuerdo para que al sentir el aluminio no olvidemos de
dónde venimos y qué es lo que somos, unos pocos privilegiados apóstoles que la siguen
de sus mil y una trinitarias formas.
Ellos están ahí arriba, enviándonos señales.
Pintando las tardes de la primavera de ese color que nos recuerda irremediablemente
solo una cosa. Ellos está ahí, dando brochazos de malva al amanecer del Martes Santo,
colgando guirnaldas en las nubes, llamando a las golondrinas
para que nos regalen una sinfonía de trinos con gotas de rocío,
para que nos refresquen al llegar las claritas del día y para que Ella entre en su casa,
otra vez más, como mejor y más bonito sabe hacerlo, de puntillas.
Calle Trinidad es una fiesta, pero al mismo tiempo se ahoga en llanto.
Calle Trinidad se pinta una sonrisa
y le canta saetas de dulce aliento que disimulen el nudo que aprieta en su garganta
porque Calle Trinidad la quiere y le duele su dolor
y a su paso se estremece y llora como nunca lo ha hecho en sus adentros.
Y se dice muy bajito
¡qué pase ya este momento como pasan los segundos
por las rendijas del tiempo!
¡Que no se crucen sus ojos con los míos ni un momento!
Que me mira y me atraviesa como atraviesa al silencio
cuando pasa tras Su Hijo dejando a mi barrio entero
mudo de muerte y sangre,
mudito ante sus lamentos.
Calle Trinidad es el principio y el fin de nuestra cruzada.
Mañana, hermanos, otra vez rezaremos un Ave María ante el mosaico de Nuestra
Señora y le rendiremos pleitesía postrados a sus pies para recoger de su mirada el
bendito sufrimiento que nos manda.
Mañana volveremos a mezclar nuestra sangre con la de querubines celestiales armados
de melodías.
Mañana pediremos por nuestras madres y nuestros hijos.
Mañana, juntos, reiremos y lloraremos.
Mañana renovaremos en común unión nuestra fe, nuestro compromiso y nuestra
hermandad.
Mañana no os quepa duda de que iremos, de Su Mano,
hasta las mismas puertas del Cielo.
Hermano, pon tu mano sobre mi hombro.
Acuérdate por un momento de los que nos antecedieron.
Siente el peso de la Cruz del Hijo de Dios sobre tu hombro de ser mortal.
Porque mañana de nuevo seremos uno y seremos
los más privilegiados hombres sobre la faz de la Tierra.
9 de abril de 2017
"Trinitas"
Trinitas
Amanece un sábado cualquiera del mes de marzo en el barrio de la trinidad. Me dirijo a dar mis clases como cada sábado a la banda que me vio crecer como persona y como músico. Pero hoy no es un día cualquiera, en el aire confluyen aromas y sentimientos color malva, que darán fe de momentos irrepetibles para los hermanos trinitarios.
Esta mañana voy con prisas, horarios cambiados y pensamientos hacía una mirada, su mirada. Como ya sabía hoy antes de la gran cita ocurrirían momentos especiales. Hoy no es un ensayo cualquiera. Dos calles más abajo tenía el privilegio de comenzar la jornada batuta en mano, dirigiendo a un grupo de músicos arrastrados por el sentimiento del color rojo de la rosa de María Santísima de la Amargura Coronada. Cuál fue mi sorpresa, que la primera marcha que tuve el placer de guiar con la expresión de mis brazos era Coronación de la Trinidad de mi hermano y amigo José Antonio Molero, señal inequívoca de lo que presentía que estaba por llegar.
Acabado el ensayo mucho antes de lo normal, fui a fundirme con la oración hecha palabra, esa cita que no puede faltar en mi calendario en cada comienzo de la cuaresma, momento que siempre viviré con ilusión junto a mi gente, aquellos privilegiados por ser sus pies, aquellos bautizados esa misma mañana como los apóstoles trinitarios.
Grandes mensajes, grandes palabras de un nuevo hermano unido por su dulce mirada. Gracias Félix Gutiérrez, siempre llevaremos tu mensaje en nuestro corazón. Pero no puedo dejar pasar en estas líneas, el momento más emotivo que pudimos vivir este grupo humano al que llamamos Mesa de la Trinidad. Homenaje más que merecido a los culpables y pilares de que este sentimiento sea una realidad. Mi más sincera enhorabuena hermanos Víctor y Flores, fue único ese momento al veros abrazados con uno de nuestros símbolos de unión hacia nuestra Madre, nuestra huella no podía recaer en mejores manos.
Ya culminado nuestro acto de fe hecho palabra, seguía teniendo dentro un resquemor que cada vez se hacía más y más grande. Mi pequeño momento se acercaba.
No puedo negar que tenía miedo, miedo por no llegar a estar a la altura que la circunstancia requería. Eran muchas las sensaciones que sentía en cada palabra de mis hermanos. Esperaban impacientes e ilusionados un momento que se alargó en el tiempo.
Cayó la tarde y el escenario cambió. Después de tantas horas delante de un piano y un pentagrama en blanco, todas aquellas páginas borradas anteriormente llegaban a su final. Se estrenaban mis vivencias trinitarias hechas música. Por mi cabeza pasaban infinidad de pensamientos... ¿les gustará?, ¿habré conseguido plasmar el sentimiento de cada una de las almas que le rezan cada lunes santo?, ¿defraudaré a mi gente?
Todas esas preguntas se disiparon una vez que me volví a encontrar con todas esas caras llenas de ilusión y pasión trinitaria. Tenía claro que estando ella tan cerca nada podía salir mal.
La iglesia repleta, batuta arriba y de repente empezaron a brotar en el aire cada una de las notas musicales, aquellas que guardadas en mi corazón salieron por los instrumentos de cada uno de los músicos de la sinfónica trinitaria, como así los nombrara nuestro hermano Kara en su pregón de 2016.
Escuché al comienzo como amanecía la mañana del Lunes Santo en el barrio de la Trinidad, con una melodía que explosionaba de júbilo por el gran acontecimiento que Málaga entera esperaba con ansia otro año más. Esa melodía que se repetía con la entrada triunfal de cornetas haciendo vibrar y llenando de emoción a cada trinitario en ese día tan especial.
Una vez pasado ese momento, entré en una melodía de reflexión, pero una reflexión íntima de fe hacía nuestra Madre, que se repite con más fuerza afianzándola en un cúmulo de sensaciones al pensar en ella.
A continuación, no podía faltar el sello del barrio. Ese barrio que derecho arte, pero no un arte cualquiera, sino el arte flamenco. Aquel flamenco puro que corre por las venas de cada persona que le reza cantando y bailando cualquier día del año tanto al hijo de Dios como a su Madre. Y lo sentí, y no podía faltar en esta composición, le debía ese guiño a una de las tradiciones populares por excelencia de nuestra tierra.
Una vez concluida esta explosión del arte más puro, un pequeño puente musical me llevó en volandas al momento más importante de la obra, una humilde declaración de amor hacia María Santísima de la Trinidad Coronada. Una melodía sencilla, simple y sin alardes con la que quise demostrarle una mínima parte del amor que por ella proceso, ese amor que culminará con la misma melodía en fuerte con cornetas y tambores que anunciaran lo que todo el año estamos esperando que se produzca, que María Santísima de la Trinidad está en la calle como Reina y Madre de todos los Malagueños. Y así:
Acabaron esas notas musicales en el aire
Dando lugar al comienzo de una historia real
Noches en vela imaginándola por sus calles
Con la única idea de ayudarla en su caminar
Ella se merece mucho más que mi música
Esa que ya es vuestra hermanos de varal
Quedando para los anales de la historia
Mis sentimientos con un nombre, TRINITAS.
Adolfo Gálvez González
"Un lugar llamado Felicidad"
“Un lugar llamado felicidad”
Ese lugar lleno de vida, de ilusión, de hermandad, dentro de un cubículo semicerrado, junto a treinta y tantos personajes, una galera voluntaria donde se rema sin descanso por un ideal fuera de contexto en éste mundo, afortunadamente, un lugar donde pareciera que no existe más felicidad que la de llevar el peso del varal, pero a diferencia de los héroes del varal y afortunadamente, éste lugar al que llamamos felicidad existe en un día cualquiera donde te sientas a tomar una cerveza con tu amigo, con tu hermano, y que decir los nervios de cuando esperas reunirte con cuarenta amigos.
Ese lugar se llama “felicidad”.
"Aquel Lunes Santo"
quel Lunes Santo cambió muchas cosas. No sólo lo hizo en mí. Lo hizo en cada uno de los que, años atrás decidieron formar parte de esta manera de entender lo que es sacar un trono. De gente que mucho antes de que a mí se me pasara por la cabeza, ya llevaban grabada, como a fuego, la idea de hacer que Ella ocupara el lugar de Reina que se merece en ese trocito del Barrio de la Trinidad que se llama Málaga.
Alguien debió poner la semilla en una tierra bien fértil que, regada con el agua bendita de la experiencia, tal vez de las decepciones sufridas a lo largo de los años y del amor a una Virgen desapercibida tras la sombra del más poderoso malagueño, hizo crecer una vigorosa planta. Y esta extendió sus ramas y de estas nacieron frutos. Y cada uno de aquellos frutos tenía su propia forma, su propio sabor. Pero todos eran frutos nacidos del mismo árbol. Y lo sabían.
Unos eran frutos de fe ciega y tradición. De raíz y cepa. Otros lo eran del azar. Habían flores que no cuajaban en fruto. Frutos amargos, dulces, ácidos... Habían fuertes frutos madurados al sol que eran frutos sabiduría y habían frutos de rebeldía. Los frutos del "con eso no trago".
Árbol de hombres de muy diferente índole. De contrastes. De antagónicas ideas. De gustos y apreciaciones de la vida tan alejados entre sí que convergieron en un punto y final tan común como para hacer de él su principio.
Aquel árbol fuerte y sano nos ha ido seduciendo y atrayendo como el árbol de la desobediencia a Eva. Ha aprendido a sobrevivir en tiempos de sequía. A renovar sus hojas cada primavera y a hacer de los frutos que fueron cayendo bajo su copa simiente de frutos de futuro.
Un árbol hermoso, grande y fuerte para oxigenar con sus hojas el aire viciado. Para dar sombra a quien a él llega a guarecerse achicharrado por el sol. El árbol del amor a esa "Madre Tierra" tan suya que la tiene en el mismísimo cielo. El árbol del respeto sólo a quien respeta. El árbol del "me valgo de la poca cal que me das cuando casi todo es arena". El árbol del aguante y de la disidencia. Y como ser disidente no tiene por qué significar ser enemigo, en absoluto, el árbol vuelve una y otra vez, y otra a tender sus ramas y a ofrecer sus frutos a quien los necesite y hace de su savia sangre para que siga latiendo su corazón que no es suyo, sino que es corazón de esa Madre que un día sembró y cuidó de un árbol que se llama Mesa de la Trinidad.
Málaga, a 8 de abril de 2017
"Lunes Trinitario, el retorno".
Lunes 30 de marzo, el reloj marca las cinco de una tarde primaveral en la que retornan la ilusión y los nervios del primer día, como si volviéramos once años atrás.
Desde que el taxista identifica mi camiseta y menciona "que orgullo ser de la Mesa de la Trinidad" ¿a su barrio verdad?
Desde ese instante recobro la responsabilidad que significa ser Hombre de Trono.
La Peña trinitaria es un improvisado patio de cuadrillas. Sin subalternos, todos primeras figuras del troneo. Hombres valientes del Trono que te arropan y tejen con energía el traje de luces enfajado.
Presentación de los nuevos que seremos eternos, y visto lo visto todos serán pregoneros. Juani encendió las velas del mosaico que anuncia el barrio, que plasma un sentimiento y propaga fe a la madre que nos arraiga desde sus pies al cosmos.
Calle Arriba y arropado por mi apoderado en este arte del troneo, mi hermano David y su hijo Alejandro.
Nos persignamos y paseíllo de gala por el albero adoquinado con pasodoble sinfónico hasta la casa hermandad, donde las corcheas y tríos melódicos tienen cara, frente al tendido abrazados y al son de nuestro himno dedicamos la faena a la sinfónica estelar.
Salón de Tronos, mirada a sus ojos, que son los míos. Me coloco enfrente de mi mismo como sugirió Juan Ramón Romero, y recorro mis vísceras de una visual, comprometido con mi mesa, mi hermandad, soy un elegido. Valor y al hombro Trinidad.
Adentrado en su alma y en las vuestras, salimos desde dentro como novedad, suena Alma De la Trinidad, con el izquierdo en la calle y el respeto de lidiar una faena de salón en un ruedo de alpaca creado por Casielles, ejecutado por Los talleres de Villarreal y bajo un nuevo cielo bordado de amor y rematado por un Dios niño de Murillo que Salcedo cautivó.
Tiento el varal, busco la postura, pruebo el hombro y rezo por no defraudaros. La mejor Virgen de Buiza está en la calle y con todos los sentidos alerta lo primero que puedo percatar es una atmósfera insaciable de palmas y vítores desgarrados,buenas vibraciones hermanos.
En calle Carril nos probamos al capote, noble por el derecho y educándolo por el natural, virgen del subterráneo; mesida, Trinitario y el izquierdo al arrancar "me la quiero dedicar" "ole figura, esto suena a puerta grande" sin miedo, a ganar metros, que las palmas toda la noche nos alentarán.
Saliendo del reino Trinitario, suena el himno y el rezo se hace cantar en un Puente de la Aurora que fusiona el barrio a una ciudad, con ronroneo, pasitos atrás, porque del barrio cuesta salir, oído mi mesa, en la ciudad entra la señora y para delante un pasito mas.
Un estilo ya clásico se adentra en Málaga. Se confirman mis sospechas, cuatro años son una carrera, hombres de tronos cultivados, solemnes y con oficio torero cambian de tercio sin aspavientos, con elegancia, con toda la sabiduría de un método consagrado en una fórmula sencilla de bendita penitencia, una simple regla de tres; Amistad compromiso y creatividad.
El recorrido oficial marca el carácter y personalidad de la hermandad en su estación de penitencia, es la exigencia del tendido de sombra. Los ojos de la Málaga "la Malaguita" y la Malagueta están expectantes.
Los clarines de "Trinidad a tus pies" anuncian el cambio de tercio en la Avenida de los Tronos, tres pares de banderillas malvas clavan la huella de la mesa en su ciudad, identidad por malagueñas, y el Amparo de la música del maestro, al unísono doscientos sesenta hermanos al paso Trinitario, con el fuerte de grabes... más Trinitario.Y la corneta verde perchelera de Molero, cimbrea el oro de palio con un izquierda adelante y la mirada atrás, con permiso; para mis niñas de su papá.
"Al hombro" lo alivia la melodía de madera, el ritmo es un tambor ronco que nace en el Atabal y se crece hasta la Alameda, la música se alumbra y se procrea en otra noche genial. Málaga esta preparada y el tendido dispuesto a rezar, a tus pies siempre Trinidad.
Solemne el paso por el corazón de Málaga, siendo cierto que otras grandes faenas en Larios, nos inspiran a seguir mejorando. A paso muy corto con un acompasamiento medido pero sin ensayar, asoma la virgen a la Tribuna oficial, dos toques de campana fallidos, ni caso, el único fallo de un mayordomo de trono en todo el recorrido.
Termina en "Triana la O" y empieza la sinergia cofrade del El Palio, el Hombre De Trono, La sinfónica y sobre todo, Trinidad; a escribir los cánones de como cualquier trono grande malagueño quiere andar, el espejo en que todos se miran, y lo mejor; la virgen que Málaga desea, la Señora que Málaga arropa y agasaja, nuestra Señora, nunca se queda sola.
Dos toques de campana y rompe la voz desde el pasaje chinitas " viva la Virgen de la Trinidad" Arriba el trono que se levanta con el Alma de La Trinidad, himno internacional de un barrio malagueño para la humanidad. La sinfónica a fuerza de pulmón levita el trono desde su eje, mesida templada de izquierda a derecha, paso adelante medido con cada compás, muy lento, con la timidez del baile nupcial. Tremendos acordes que que enmarcan la cadencia y el tempo que desde niños hemos visto en el buen andar de los tronos por la ciudad del paraíso.
Se templa el paso, se mesé el palio dibujando una media luna, se dibuja un acorde en el espacio, se centran las miradas mientras crece el silencio y la música calla la noche para que los ojos empiecen a hablar, creando un diálogo visual entre lo humano y lo celestial.
Las cabezas de varal asoman por Granada y la marcha llega a su ocaso, mientras el trono queda en el sitio esperando una nueva orden musical, termina Alma, cambio de paso y alegría flamenca de Coronación, lo solemne se hace arte y el arte se hace trono, y un himno de la Semana Santa de Málaga, giran las cabezas, los corazones, los teléfonos e hierven las emociones: trinitaria es la coronación, acompasamiento por derecho y parece que no nos vamos, no queremos irnos, no quieren que nos vallamos; la excelencia está en Málaga y así es como rezamos.
No se puede andar mejor, tanto que Málaga expectante se queda detrás del manto, detrás de la Madre de su Señor, una ciudad entera cautivada por derecho y devoción Mariana.Trinidad, Málaga a tus pies. Ella es la nuestra hermano Quintana. Ella es la nuestra y Málaga para Ella.
Nos salimos de la oficialidad con una doble curva por la que pasan los campanilleros, se repite la tónica de toda la faena, temple por derecho y noble al natural. Ni un vaivén ni un paso cambiado, otra curva para enmarcar. Y de caldeleria a tejón otra curva al son.
Así somos y así andamos, en Carreterias al hombre de trono, la madre nos recuerda que somos humanos. Muleta al Alvero, espada al cielo, llamada al trono y hueso, el estoque no se clava pero hace daño, salpica la sangre y sale de los hombres el oficio tronero. Fuera el pasodoble, que suene el tambor y a buscar nuestro sitio en la plaza. Sin olvidarnos que cuanto menos sufre el trono, antes viene la vuelta al ruedo.
Charla con los subalternos, Corli se viene adelante en el izquierdo "bajamos después del A, siempre después del A" Ganando metros el H se viene arriba, lo iguala con el derecho. Y con oficio el trono cumple en la Tribuna de los pobres, y cumple con acierto, con un cante de mas y una marcha de menos.
Curva de 180 grados, toda la Málaga cofrade admirando el acierto y esperando el fallo, los tirones arriba son a una. La fe nos pone firmes a los hombres de trono, el tirón a destiempo de un varal ha sido extinguido; música, capataces, orden y giro. Sin estridencias, con hermandad, todos igualados y la señora mira atrás, Puente de la Aurora, Málaga ya está en La Trinidad. Cuerpos rectos y almas entregadas a la trinitaria madrugá.
Los ciriales frente a la Peña Trinitaria, frente a la Mesa misma, frente al origen y mirando al sueño que se cumple, Do Re Mi Fa, dos toques de campana y la sinfónica hermano Javi nos regala la marcha que sueñas y ya siempre soñarás.
Irrepetible, la Candelaria de la Reina trinitaria alumbra su mosaico, enciende un barrio, y de frente deslumbra a su ciudad. Estamos en tu calle y tu calle está en ti, sin creerlo, al son de una marcha clásica y recogida te revelas y haces sublime, a un paso corto tus hombres de trono te recogen ante un barrio espectante, incapaz de contener la alegría y el orgullo de volver a verte. Viva la Trini, viva la virgen de la Trinidad, y viva la gitana trinitaria que te reza como sabe, y que te reza porque te quiere rezar, esta orgullosa; la madre del cautivo entra al paso por su calle, quien quiera silencio que calle, quien quiera rezo que rece, porque esto solo se entiende en el barrio de la Trinidad.
Siete minutos y medio de marcha nos llenan de salud y valentía para abrir la puerta grande ejecutando sin miedo la suerte de matar los complejos históricos que nos impedían abrir el cielo con la casta de los que quieren y saben ganar, la Trinidad se recoge al paso con la misma elegancia que diez horas antes comenzaba a caminar. Tres marchas nos separan de la Plaza Jesús Cautivo. Tres marchas que se acompasan por los 260 hombres de tronos, tres marchas que se convierten en una plegaria sentida y sin duda mi mejor momento de la faena. Agradecimientos y dedicatorias desde el corazón, duro lo que dura Virgen del amparo, paso Trinitario de tres Mesías y el izquierdo adelante al compás del redoble de palillos.
Nos acordamos de los que están en su cielo, agradecemos la camaradería con sosiego, los recién llegados piden sitió para el año venidero y los que retornamos reímos de felicidad.
Plenitud de ver el sueño cumplido y sobre todo la responsabilidad de que esta forma de llevar a nuestra Señora ha quedado escrita a sus pies y en la leyenda que debemos escribir en la puerta grande de la casa Hermandad "buenos nacimos y mejores moriremos" hombres de trono de La Trinidad. Amén.
Gracias a todos hermanos por volver a sentirme lo que desde niño soñé y mi gran hermano David me enseño a ser; Hombre de Trono.
Y especial agradecimiento a Flores, Víctor, Ricardo y Paco por su insistencia, comprensión y confianza incondicional en mi y mi valía como persona y Hombre De Trono de La Trinidad.
Sin olvidar al Lejía, a Cárdenas y Alberto el veleño, por repetirme la misma pregunta cada vez que nos veíamos ¿este año vienes? A Aurelio por su mirada resignada antes mis tres negativas respuestas en tres años de retirada de los ruedos.Y a Juanma Ray por contestarme: "maricona"cada vez que que le decía que yo ya no estaba en forma para el trono. Y todos los que siempre me habéis mostrado muestras de cariño y respeto cuando nos hemos visto. Sin olvidarme de Javi por ver en ti este lunes Santo algunas cosas de las que hoy veo en mi hace once años, y que tanta vitalidad y creatividad aportan y aportarán a esta bendita Mesa Trinitaria.
Y gracias por su puesto al maestro Molero que me inspiro desde su coronación y su amparo, que se podía andar mejor con un trono en Málaga.
Gracias a todos hermanos. Trinidad a tu pies!!!
Nikolás Gómez Álvarez
Málaga, a 30 de abril de 2015
Entrevista a Francisco Luis Jiménez Valverde
“Para mí ser Hombre de Trono significa compromiso con la imagen que estas llevando, con la gente que tienes alrededor, con la Historia y con Málaga”
Con las sensaciones aún duraderas de su pregón y con sus palabras aún rebotando en nuestras cabezas y en nuestros corazones me dirijo, escasos tres días después del pregón, a la céntrica Plaza de Mitjana, donde he quedado con nuestro pregonero de este 2014, Francisco Luis Jiménez Valverde. La sensación fue la misma que me dejó cuando lo saludé por primera vez: cercanía, amabilidad y sencillez; sencillez de un hombre que sabe ganarte desde el primer momento y que habla claro.
Es Paco una persona polifacética. Además del don de palabra que tiene, y que le permite ser pregonero de mil batallas, se le suma la de bordador (lleva casi 20 años bordando para el taller de su amigo Salvador Oliver), colabora habitualmente en los medios de comunicación, en programas de radio y prensa escrita donde ha publicado diversos artículos históricos y especializados, y es que además Paco es licenciado en Historia del arte, pero por encima de todo Paco es Hombre de Trono, cofrade, y buena gente.
Para este grupo de hermanos es un placer acercaros un poco más a uno de los nuestros, a la persona que este año ha pregonado nuestra salida y nuestro cartel. Con ustedes Francisco Luis Jiménez Valverde.
-Ahora que han pasado unos días del pregón ¿Qué sabor te queda del momento vivido?
Me queda el sabor del compañerismo y de haber compartido con vosotros algo grande. Me sentí muy a gusto entre vosotros sobre todo porque compartimos un sentimiento, aunque los varales sean distintos…Trinidad, Esperanza… al fin y al cabo partimos de un mismo varal, tenemos los mismos sentimientos y el hecho de compartir con una gente que no era la mía las mismas sensaciones me hizo sentir muy feliz, muy contento y muy a gusto.
-¿Cómo afrontas un pregón cuando te lo encargan? ¿Sigues algún tipo de método o guión preestablecido?
Aunque no quiera, tengo mi metodología básica. Lo primero es que no acepto un pregón si no hay un vínculo especial con la cofradía o con la imagen, y después, empiezo a trabajar con antelación en el pregón aunque no lo escribo hasta última hora.
-¿Quien te encarga nuestro pregón? ¿Conocías a la Mesa de la Trinidad?
Yo tenía constancia de vuestros primeros pregones e incluso Víctor Carnero cuando dio el suyo me leyó antes su pregón, en el taller de Salvador Oliver, me pidió consejo, y yo ya sabía que más tarde o más temprano el pregón me lo iban a solicitar, y de hecho cuando me lo pidieron mi primer pensamiento fue el de decir que no, pero en el transcurso de la conversación me di cuenta que no podía negarme a vosotros para dar el pregón.
- ¿Qué sientes cuando te subes a un atril y te diriges a tantas miradas expectantes?
Nervios. Aunque la gente piense que tengo dominada la escena y crean que soy un profesional de los pregones siento nervios. He llegado a escuchar que encargarme un pregón a mí es ir sobre seguro, pero sigo sintiendo nervios, y los siento incluso para leer en la iglesia cualquier pasaje del evangelio, aunque todo pasa cuando subo al atril. Cuando subo al atril me transformo y ya me tranquilizo. Ahí es cuando suelto todo lo que llevo dentro.
-¿Cuál fue tu primer pregón?
Fue en el año 1990, fue un pregón de la juventud cofrade de la Agrupación de cofradías. Éramos un grupo de jóvenes cofrades que estábamos en la agrupación, con Paco Puente por ese entonces, y éramos el germen de juventud cofrade en la agrupación de cofradías. Paco Toledo quería mover de alguna manera la agrupación y di un pregón que hicimos en San Julián con una imagen particular de uno de nuestros amigos y un San Juan que trajimos de Vélez Málaga. Hicimos unos cultos y preparamos el pregón.
-¿Cómo se vive la Semana Santa con un micrófono a cuestas?
Diferente, porque vives la Semana Santa que retransmites y vives las emociones que retransmites. Es una Semana Santa muy distinta de la que yo vivía con mis amigos en la calle viendo lo que más me gustaba: las salidas, los encuentros, los encierros una buena curva…ahora voy donde me mandan por escaleta y cuando termino las retransmisiones voy a buscar lo que me gusta.
-¿Qué es lo mejor y lo peor de retransmitir Semana Santa?
Lo mejor es hacer llegar a la gente lo que tú sientes en ese momento. Hacer llegar a gente que no puede estar allí, o que está en otro punto de la ciudad, de forma eficaz lo que estás viendo y que lo sientan en su casa o en la calle teniendo una información veraz, necesaria y sentimental. Lo peor es la Semana Santa que te pierdes; la de estar con tu gente, con tus amigos, con tus compañeros de varal viendo alguna curva.
-Has tenido la oportunidad como periodista de entrar en varias mesas o submarinos a retransmitir “un tirón”, ¿Qué tratas de trasladarle a la audiencia en ese momento?
Intento que llegue la atmosfera especial que hay dentro de la mesa, lo que hay dentro de ese espacio rectangular donde se vive una mezcla de silencio, euforia y calor humano; e intento que el sonido que le llega le transmita al oyente una serie de sensaciones que se viven ahí debajo: soledad, alegría compañerismo… en fin, esa atmosfera particular que se vive ahí abajo y que es tan difícil imaginar desde fuera.
-¿Hay alguna anécdota en especial que te guste recordar de esas veces que entras a retrasmitir desde debajo del trono?
Anécdotas tengo muchas; desde entrar y que me cojan la cabeza como si fuera un novato que va a golpearse con el varal hasta que me digan que no y después verme la cara y decirme “ah paquito no me había dado cuenta que eras tú. Pasa, pasa…” lo que sí hago siempre es pedir permiso aunque conozca a las personas que vayan debajo, porque entiendo que es un momento íntimo que no puede romperse de cualquier manera y con cualquier persona…Después tengo anécdotas graciosas como el decir “vamos a escuchar como crujen los varales” y en ese momento se baja el trono y cosas así.
-Recuerdo la primera vez que te vi. Era Lunes Santo de 2010 y yendo aún por calle Trinidad entraste a retransmitir un tirón. ¿Recuerdas aquél momento?
Sí, lo recuerdo porque yo ya tenía por aquel entonces amigos ahí debajo, gente que venía de la Esperanza, del Nazareno, amigos particulares que conocí en la Asociación Hombre de Trono y entre los tronos, porque al final la gente de los tronos nos conocemos, y cuando entre se me vino a la cabeza un pensamiento, y es que antes de retirarme como hombre de trono tengo la ilusión de sacar al Cautivo; por mi familia, por mi vinculación con la Trinidad, y porque mi primera mitad, que es la de mi padre, es toda trinitaria y cada vez que he retransmitido la Trinidad o me he metido a retransmitir un tirón es para mí especial, no es como otra hermandad cualquiera, porque me trae recuerdos de mi juventud y de mi niñez en el barrio. Para mí es muy emocionante.
-Hemos hablado de cómo te comportas bajo un varal cargando a la vez con un micrófono. Dejemos el micrófono guardado ahora. ¿Qué significa para Francisco Jiménez Valverde ser hombre de trono?
Ser Hombre de Trono tiene muchos calificativos y muchas realidades, tantas como Hombres de Trono hay. Para mí ser Hombre de Trono significa un compromiso con la imagen que estás llevando, porque si no hay devoción a la imagen que llevas ya puedes ser el mejor Hombre de Trono y levantar los kilos que quieras que no merece la pena meter el hombro. Después significa compromiso con la gente que tienes alrededor, es también un compromiso con la Historia y finalmente un compromiso con Málaga, porque estás continuando una tradición de siglos que se mantiene en ti y a la vez tú tienes la responsabilidad de hacer partícipe a los que vienen detrás para que esa tradición siga.
-¿Has tenido alguna mala experiencia alguna vez bajo un varal?
Recuerdo con Salutación, uno de los primeros años que salió que estuvimos nueve horas en la calle dando vueltas, y tantas vueltas dimos que acabamos en el punto de la salida de la procesión, pero aún quedaban tres horas más de recorrido y claro, verte tan cerca y volver a irte echó abajo el ánimo del Hombre de Trono. Por otra parte malas experiencias de cuando te da una “pájara” y te vienes abajo de una forma insospechada y quieres dar más pero el cuerpo no responde hasta que entra un aporte energético, ya sea agua o algo de azúcar, y te repones. Por otra parte situaciones de que un trono no haya ido como debía de ir y tú hayas estado luchando y trabajando y aún así solo se consigue que el trono vaya medianamente mal, ni siquiera medianamente bien, sino mal.
-¿Qué tienen los varales? ¿Por qué se han forjado tantísimas amistades bajo un varal?
Tiene algo que desgraciadamente no tiene la figura del nazareno, porque aunque la gente me conozca como Hombre de Trono yo soy defensor de la figura del nazareno, y es que el nazareno va en su penitencia, en su mundo, y aunque el Hombre de Trono haya momentos en los que va así, forma además parte de un todo, y en ese todo entra la gente, los amigos… En los varales, se busca más la confrontación cara a cara, se hacen más reuniones, se comparte más, se vive más, se está más cerca, se comparte un esfuerzo y cuando tú ves que el compañero que está al lado está trabajando y sufriendo lo mismo que tú es cuando se produce la unión y se refleja a lo largo del año que es al final esa chispa que te hace volver, y aunque a veces maldigas el varal al final consigue atraerte y atraparte, y cuando el varal te atrapa ya no puedes escapar.
-¿Hacia dónde crees que debe caminar la Semana Santa en el futuro?
Si me haces esta pregunta diez años atrás probablemente fuera contestado lo mismo. Creo que aunque hemos mejorado mucho, la Semana Santa debe caminar hacia una mayor seriedad, hacia una mayor responsabilidad, hacia un mayor compromiso…y por compromiso no me refiero a que tengamos que ser OONNGG. Una de las partes de las que se compone una cofradía es ser una ONG y darte a los demás, pero hay otra parte que no es esa función. En definitiva equilibrarnos en todos los sentidos y saber que formamos parte de algo grande de Málaga, que unifica a Málaga, y que es la tradición más continuada de Málaga en la Historia. Tenemos que abrirnos a la juventud, y mostrarnos tal como somos en la calle, porque ya lo ha dicho más de un pregonero: la Semana Santa es la vanguardia del catolicismo, y de la religión, porque al fin y al cabo atraemos nosotros a más gente que lo que desgraciadamente puede atraer la iglesia.
-¿Siguen los tangaos sin merecerse entrar por las puertas de los cielos?
Totalmente. Aunque en el cielo entre cualquier persona que sea buena, a los que no sepan lo que llevan, los que no metan el hombro por sus titulares, los que no se dejen la piel como lo hacen sus compañeros, los que no tengan responsabilidad, los que no sepan lo que llevan encima, los que no vayan con la tradición de sus padres y de sus abuelos y no trasmitan esa tradición a las generaciones venideras les está negada la puerta de los cielos. Al menos la puerta del cielo de los varales.
TEST COFRADE.
Un Cristo: Nazareno de Viñeros.
Una virgen: Tres: Patrocinio, Rocío y Esperanza.
Un trono: Esperanza.
Una hermandad: Esperanza.
Una calle de Málaga: Carreterías.
Un barrio: La Trinidad.
Una iglesia: Los Mártires.
Un aroma: El aroma a limpio de la ropa que tanto me recuerda a mí madre.
Un sabor: Vainilla.
¿Las procesiones de día o de noche?: Noche.
¿De ida o de vuelta?: Vuelta.
Una marcha: Coronación de la Esperanza.
El lugar perfecto para ver una procesión: Cualquier sitio que te emocione.
Tu día más especial de la semana de pasión: Domingo de Ramos.
¿Esperar a las cofradías en un punto o salir a buscarlas? Ir a buscarlas.
¿Que le falta a la Semana Santa de Málaga? Muchas cosas.
¿Qué le sobra? Más cosas de las que le faltan.
Si yo te digo barrio de la Trinidad tú me dices: Mi niñez.
¿Y si te digo Málaga?: Mi vida
¿A quien admira Francisco Luis Jiménez Valverde? A cualquiera que sea capaz de transmitir y emocionar.
Sin más, darle las gracias a Francisco Luis Jiménez Valverde, ya no solo por su magnífico pregón, sino por tener además la amabilidad de prestar su tiempo a esta agradable charla.
Málaga, a 27 de marzo de 2014
Franciso Buiza
Don Francisco Buiza Fernández nace en Carmona, el 23 de abril de 1922. su padre ejercía la profesión de cabrero y su madre, trabajó como lavandera y costurera, eran 7 hermanos.
Ya a los 8 años, estando en el colegio Salesianos, comienza a hacer figuritas de nacimiento, vendiéndolas o cambiándoselas a sus compañeros. En este colegio permanece hasta los 13 años y allí se estimula su interés por las artes plásticas, ya por aquella época, Buiza moldeaba figuritas con la cera que chorreaba de los cirios en Semana Santa.
En 1935, las penurias económicas lo fuerzan a obtener algún trabajo con el que ayudar a su familia. Hasta 1939 ejercerá en Carmona de agricultor, pastor, ganadero, etc., entre los que encuentra tiempo para hacer figuritas con raíces de olivo que tallara con una simple navaja.
Conviene destacar aquí ahora brevemente, el panorama artístico de Carmona, la visita a sus templos, constituye el primer aprendizaje artístico del maestro. Cristo como el Crucificado de Animas, obra de 1.632 de Martin de Andújar o el Jesús en la Columna de la Iglesia de Santiago, influirán en su obra posterior
Durante estos años, también participa en certámenes y concursos locales, en los que siempre obtuvo premios y menciones. Todo esto configura una primera fase de aprendizaje eminentemente autodidacta.
Las malas relaciones entre sus padres, provocan que su madre decida venirse con sus hijosa trabajar a Sevilla, esto supone un paso importante en el desarrollo de su vocación artística.
Desde 1939 a 1945 trabaja como tallista en el taller de Francisco Vélez Bracho, donde aprende a gubiar la madera.
Por las tardes completaba su formación cursando dibujo y modelado en la Escuela de Artes y Oficios.
A partir de 1945 Buiza trabaja en el taller de Pedro Navia como modelista, donde conoce a jóvenes promesas, como por ejemplo, Ortega Bru, allí será también donde conoce a su gran maestro el escultor e imaginero Sebastián Santos Rojas, donde comenzó haciendo vaciados en su taller.
Empieza así una relación, que se irá estrechando hasta llegar a ser su discípulo predilecto desde 1946 a 1952 y su amigo a lo largo de su vida.
Tras el éxito de sus primeras obras Sebastián Santos le anima para que se instale por su cuenta. Así en 1952 comienza su andadura en solitario, su maestro acaba encontrándole uno en la calle Viriato.
En esta época Buiza se especializa en tallas de Niño Jesús.
El 1962 es un año clave en su vida, sufre un accidente de moto que lo lleva a estar hospitalizado un año, y que le dejara una cojera permanente, por entonces se encontraba realizando el Cristo de la Sangre para la Hermandad de San Benito, esta obra supone su culminación y su gran oportunidad para demostrar su talento, esta imagen la realizó prácticamente por el dinero de los materiales. A partir de entonces su prestigio artístico asciende y los encargos no cesan, al no tener hijos, su madre había comentado algunas veces con una sonrisa, que el Cristo de la Sangre era su nieto.
A pesar de esto, Buiza no fue profeta en su tierra, a pesar de contar con obras importantes en Sevilla y su provincia, son Cádiz y Málaga las que conservan lo más granado de su obra. Baste como muestra que las 4 Dolorosas que procesionan en la Madrugada de la Semana Santa de Cádiz, son obra suya.
Buiza ejercío también de maestro de una importante cantidad de escultores, así Alvérez Duarte, Berlanga, Miñarro, Matilde García Muñoz, entre otros aprendieron de Buiza el oficio.
De los reconocimientos que tuvo en vida, le lleno sobre todo el que le realizó en Ayuntamiento de Carmona en 1972, organizado por todas las hermandades de Carmona, en el que se descubrió un azulejo en la casa donde nacío el genial escultor.
A lo largo de su vida perteneció a las hermandades de San Benito y Vera Cruz, en ambas se le consideraba hermano honorífico.
Fuente: https://granai-imagineros.blogspot.com/2010/11/francisco-buiza-fernandez.html?m=1
Presentación cartel Hombres de trono de la Trinidad 2017
“Crece, amor, crece, que un día lo sentirás, y verás que no hay cosa más bella que sacar…la Triniá” ! Con la venia de todos los presentes, muy buenos días. Al recibir la propuesta de que fueran mías las palabras que pusieran voz a la realidad material del cartel, sentí una responsabilidad enorme, el miedo de enfrentarme a lo desconocido y de no saber si lo que saldría de mí estaría o no a la altura. Pero fue en esos momentos de debilidad cuando me vinieron a la cabeza los últimos versos del pregón del pasado año, porque, a decir verdad, ni nací ni me crie aquí, pero cada Lunes Santo que llegaba a Málaga fue creciendo en mi interior un amor incondicional hacia la Bendita Madre del Cautivo, de esta forma un día, sin casi buscarlo, noté dentro de mí la certeza de los versos y descubrí la verdad irrefutable del asunto, porque hoy y aquí puedo afirmar que no hay nada más bello que llevar, a la Trinidad. Y fue entonces cuando, una vez repleto y reconfortado, comenzaron a brotar las palabras que a continuación siguen…
Resulta hasta paradójico que en la actualidad haya quien cuestione la validez o no de una fotografía como cartel. Y digo esto porque no deja de ser curioso que fuese éste arte, y no otro, el que revolucionara la cartelería cofrade allá por los años 60 y 70 del pasado siglo. Y es que la irrupción del arte de capturar lo inmediato supuso un antes y un después en la cartelería, pues de las magistrales composiciones con colores planos y figuras geométricas de los Ramos Sosa, Morell Macías, Casares Goñi o Soria Martínez se dio paso a la fotografía de Arenas o Ballesteros, capaces de captar la fugacidad de un instante y la riqueza cromática de los enclaves más bellos. De lo abstracto se pasó entonces a lo concreto, a representar titulares reales y no imágenes idealizadas, a plasmar lugares exactos y no una ficticia calleja. A partir de entonces nada sería igual, y con la vuelta a la pintura en los años 80 jamás volvimos a ver esos deslumbrantes carteles de las décadas pasadas. ! La evolución natural de la cartelería hacia lo moderno se ha visto mermada por el “gusto cofrade” por lo barroquizante, por las riquezas cromáticas, las mil y una veladuras en mil y una obras que, a decir verdad, quedarían mucho mejor en la casa del Hermano Mayor de turno que colgadas en las distintas casas hermandades. La involución a la que se ha sometido al cartel por parte del cofrade de a pie no ha hecho más que producir un sinfín de obras adocenadas, carentes de interés y de esa capacidad de aportar el toque de distinción que toda obra debe llevar implícito.
Hoy no hemos venido a descubrir un cartel clásico, y si me apuran tampoco venimos a presentar una fotografía al uso. Hoy estamos aquí para dar un paso más y continuar abriendo las puertas a la evolución dentro del arte cofrade, porque los inescrutables senderos del arte nos muestran, hoy día, una cantidad tan ingente de medios que no utilizarlos sería un error. Por eso, entre otras cosas, tampoco podía negarme a estar aquí delante de ustedes para comentar esta obra, brillante y valiente, que servirá como décimo cuarto cartel procesional de la Mesa de la Trinidad. Decía Cassandre, uno de los grandes cartelistas de la historia, que “el cartel exige una absoluta renuncia por parte del artista. Éste no debe afirmar en él su personalidad, pues si lo hiciera, actuaría en contra de sus obligaciones”. Porque la obra que sirva de cartel debe ser, por encima de todo, un cartel, algo que nos anuncie y nos revele una historia determinada que sucederá en un momento concreto. Y esto es lo que Sergio López ha conseguido con su obra, porque lejos de erigirse como protagonista de nada, ha dejado que sea Ella quien centre todo, quien lo ocupe todo y quien sea la encargada de narrar una historia que comienza por Trinidad y que terminará en la noche del Lunes Santo. Lejos de rivalizar, podremos observar desde el primer momento como el revelado y el retoque fotográfico se han dado la mano para captar, en una bellísima estampa fotográfica, un primerísimo plano de Mª Santísima de la Trinidad, tomada desde un encuadre de visión superior al de la propia imagen. El lenguaje cinematográfico afirma, con certeza, que este tipo de planos consiguen destacar aspectos psicológicos de los protagonistas. Debido a esto, el autor ha conseguido realizar una fotografía con una enorme potencia visual y una gran carga dramática.
A esto último también ayuda la luz que incide en la parte diestra del rostro de la imagen, creando un juego de luces y sombras repartidas por las distintas zonas de la cara que enfatizan, más si cabe, ese juego de puntos y contrapuntos que podemos apreciar en el modelado del rostro de María Santísima de la Trinidad Coronada. Por un lado, la amargura de una madre traspasada por el dolor de ver a su hijo Cautivo, por otro la dulzura de un rostro colmado de amores. La luz y la sombra, el Alfa y el Omega, el principio y el fin de nuestra devoción ha quedado plasmado en un instante fugaz y efímero. De la maestría del fotógrafo en saber captar el momento e instante perfecto damos paso a una segunda fase menos efímera, más pensada, reposada e intelectual. Mediante el retoque fotográfico, Sergio López ha sabido realzar y enfatizar todas y cada una de las ideas anteriormente expresadas, otorgando a la obra de un aire novedoso y rompedor, dulce y a su vez melancólico. Deteniéndonos a mirar la fotografía podemos ver cómo de una de las lágrimas que recorren la mejilla de la Virgen surge, de forma delicada, un ligero destello, como si del brillo de una estrella o la eternidad de la luz de un faro se tratase. Un detalle tan sutil como personal que nos muestra el carácter eterno de la Virgen en nuestras vidas, pues para nosotros es estrella de la mañana y faro que alumbra y guía nuestro trémulo transitar.
Para enmarcar la obra, el autor se ha apoyado en un ligero viñeteado negro que resalta y potencia la razón de ser de la misma, su única protagonista, la Santísima Virgen, nuestra Trinidad. Por último, la elección en la gama cromática utilizada por el autor han sido los tonos en sepia. El uso de estas tonalidades permite crear un aura que envuelve toda la obra en un halo de eternidad. Del ayer, del hoy y del mañana. Esa sensación de pervivencia a través el tiempo que nos da la fotografía cuando la miramos, queda reforzada mediante la frase que aparece en la parte superior de la obra: At pedes in aeternum (a tus pies eternamente), lema y emblema de esta mesa, porque esa es nuestra razón de ser, porque mientras el corazón de su barco siga lleno de esos locos y enamorados grumetes trinitarios, nunca sola andará. Éstas palabras han sido resueltas de forma más que acertada haciendo uso de una tipografía de airosas formas y líneas modernas en un tono malva trinitario. Siguiendo el mismo estilo tipográfico que las anteriores, cierra la obra en la parte inferior la palabra TRINIDAD seguido del año actual, muestra inequívoca de quién y para quién va destinada la obra. Porque todo lo que vemos y sentimos al ver el cartel se resume en esas en esas 8 benditas letras.
En definitiva, la obra muestra la intimidad de una oración rezada desde lo más profundo de tu corazón, tu mesa, en una calleja estrecha al son de una marcha. Pero también es la imagen de tu grandeza, de la categoría que derrochas cuando navegas por las grandes avenidas de tu Málaga, madre de los trinitarios. Porque en él aparecen plasmados los Dolores de tu rostro, divino broche del Lunes Santo, en un primer plano que nos ilustra el Mayor Dolor de una madre en su Soledad que, colmada del Amor Doloroso que brota del destello de una lágrima, se muestra Expectante ante lo que queda por venir. Una imagen eterna y efímera que nos enseña la humildad de un corazón Cautivo que cada noche de Lunes Santo rezuma la Gracia y la Esperanza por las calles del barrio que tú Encarnaste y que lleva por nombre tu nombre, Trinidad. Sin nada más que añadir y sin continuar demorando la espera de conocer la obra, ruego la presencia del Autor y del Sr. Hermano Mayor para que descubran la obra. Muchas gracias.
Málaga, a 19 de marzo de 2017
"Trinidad a raudales"
El pasado día 3 de marzo tuvo lugar en nuestra casa hermandad una nueva edición del acto de presentación de nuestro cartel. Van quince ediciones en una cita que se ha convertido en un clásico de la cuaresma malacitana. Un acto donde no caben protocolos ni corbatas, solo gente sencilla que como único fin tienen intentar engrandecer, si cabe un poco más, la figura de la imagen por la cual es posible que cuarenta almas tan diversas se quieran como hermanos los 365 días del año. El salón de actos de nuestra cofradía se llenó de Trinidad. Trinidad en el ambiente, Trinidad en nuestra Sinfónica, Trinidad en todas y cada una de las personas que nos acompañaron este día tan importante. Llegados a este punto casi que le vamos a agradecer a nuestra hermandad la falta de difusión del acto, pues hubiera bastado un solo twitt invitando a nuestros hermanos al acto aunque hubiese sido el mismo día antes para quizás, haber tenido que celebrar el pregón desde la ventana del salón de actos mirando hacia la plaza de Jesús Cautivo, como si del pregón de la feria de algún pueblo se tratara.
El acto no podía empezar de otra forma que con Alma de la Trinidad, y es que no hay para un trinitario una marcha que anuncie algo más importante. Tomó la palabra nuestro hermano Paco Hidalgo, como casi siempre para dar paso a un vídeo editado por el autor del cartel, Sergio López que sirvió para el descubrimiento de la obra. El salón de actos se fundió en aplausos al contemplar tan bello perfil. Trinidad, ¿Para qué más? Da igual el año, esa fotografía es anacrónica, se pudo haber hecho antes de ayer o hace 50 años.
Gracias Sergio. Gracias porque el día que te canses de hacer fotos, y te dé por otra cosa (las personas creativas sois así) nos dejarás un legado tremendo que valoramos muchísimo y que seguiremos admirando para los restos.
Con los sentimientos a flor de piel Víctor Carnero subió al atril para entregar la Huella Trinitaria. Este año decidimos entregársela a Francis Escobar, legendario hombre de trono de María Santísima de la Trinidad y probablemente la persona más trabajadora, humilde y sencilla que pueda uno encontrarse en torno a nuestra madre. Ser trinitario es una forma de vida dijo cuando subió a recoger la huella…que razón tienes Francis. Si hago memoria no recuerdo un solo culto donde no hayas estado al pié del cañón, siempre con alguna herramienta en la mano, apretando aquello o lo otro, cuidando el detalle, trabajando en silencio…con estar cerca de Ella yo me siento ya pagado dices ¿Qué vamos a hacer sin gente como tú? ¿Qué vamos a hacer cuando el año que viene te digan que ya eres mayor para acompañarla bajo un varal? No sé la verdad, pero sí sé lo que harás tú, cogerás una vela, te pondrás un capirote y caminarás en silencio delante de tu virgen, volviéndote a mirarla a cada rato, cada vez que de una curva y la hayas perdido de vista, vigilando, como si quisieran quitártela, como si fuese a irse sin ti. Gracias Francis. Gracias en nombre de todos.
Sonaba Trinitas, y gana en cada escucha. Nuestro hermano Fito compuso para nuestra madre una marcha que se va a hacer grande con el paso de los años. Busquen el momento, deténganse en la escucha, búsquenla en la calle, porque os sorprenderá. La marcha sirvió además como preámbulo al homenaje que este grupo quiso hacerle a Salvador López Platero, capataz y hombre de trono de la Trinidad que desgraciadamente nos dejó en fechas recientes. Todo el que conocía a Salva sabe que era una persona pasional, y un trinitario enamorado de su virgen que ponía el corazón en cada curva, en cada tirón, en cada momento que compartía con su Trinidad en la calle. Es imposible ver un vídeo de la Trinidad en la calle los últimos años y no ver la figura reconocible de Salva dando la maniobra, dando indicaciones y poniendo la voz y el alma para que todo salga como tiene que salir. Este año, desde ahí arriba, lo vas a ver todo mejor Salva. Disfrútalo, porque va por ti compañero.
Poco a poco entrabamos en harina y nuestro hermano Jorge Torres tomó la palabra para presentar a su amiga Mila. Cuidado con Jorge que viene pidiendo atríl y tiene muchas más cosas que decir de lo que la gente piensa. Sonó Jesús Cautivo de Miguel Pérez y es aquí donde también me quiero acordar y agradecer la presencia a nuestra Banda. No hay ya palabras para describir lo que este grupo os quiere y os valora. Sois parte fundamental en todo esto y no hay en el mundo mejor banda para tocarle a la Trinidad que vosotros. Gracias por estar ahora y siempre, gracias por la predisposición, gracias por las facilidades, por vuestras ganas, por vuestro cariño… gracias, en definitiva, por llevar bien alto el nombre de nuestra Virgen de la Trinidad.
Milagros López Díaz. Trinitaria, fusionada y menosa, pero Trinitaria con todas las letras, pasional y reivindicativa. “Buenos días barrio de los barrios” decía como carta de presentación…menuda declaración de intenciones. Mila nos sorprendió con un pregón lleno de referencias a su base cofrade, a sus principios, lleno de recuerdos a las personas que han ido moldeando su alma con el paso de los años hasta llegar al día de hoy donde con fuerza, reivindica que la mujer debe tener su sitio en cualquier ámbito de la vida, y es ahí donde entra también este mundo cofrade y… ¿Cuál es el papel de la mujer en el mundo cofrade? El que ella quiera, no hay otra opción. Es así de sencillo. En una semana histórica coronada el pasado día 8 de marzo con la huelga feminista, Mila vino a decirnos que si hay una capacidad física requerida para portar un trono ve estupendo que se cumpla, pero que se cumpla para todos, y dejó claro su deseo de “soñar bajo el aluminio, aunque solo sea una noche de Lunes Santo” Todos nos emocionamos con Mila cuando recordó a Salvador López Platero, a quien dedicó el pregón y por supuesto al hombre al que tuvo que convencer, desde bien chiquita para que la dejara salir con su Trinidad; su padre. Gracias Mila, como no. Gracias por ponerle voz a nuestro sentimiento, por no achantarte ante nada ni nadie e ir de frente sin revanchismo alguno allí donde se te requiere. Eres una de las nuestras.
Nuestra banda finalizó el acto con las marchas Pasa la Soledad y Rezo a tus pies, de nuestro querido Molero, y otra vez más nos juntamos, nos abrazamos, cantamos, nos emocionamos y sí, como no, nos rompimos el pecho a golpes, porque aunque vengamos a nuestra casa 2 veces al año lo que hacemos es de verdad, desinteresado y de corazón, nadie tiene un contador de sentimientos y nadie sabe los minutos o las horas que cada uno de este grupo pasa a lo largo del año en San Pablo que es, donde al fin y al cabo, tiene que estar un devoto de la Trinidad. Lo demás es otra historia.
Gracias a todos los asistentes al acto, a nuestra hermandad, a nuestra banda, a nuestros compañeros hombres de trono, y a todos y cada uno de los que hicieron posible llevar este acto hacia adelante un año más.
Estamos a dos semanas del Lunes Santo, disfruten Trinitarios, es lo que nos queda.
¡Trinidad, a tus pies!
Javi Díaz.
Málaga, a 11 de marzo de 2018
"Dar huellas, dejar huellas"
Definimos huella dactilar como la característica individual que se utiliza como medio de identificación de las personas. Se podría decir que es el símbolo de la individualidad hecho marca. No hay dos personas con la misma huella, y es por eso que nuestra Huella Trinitaria tiene tanto significado para nosotros. El Lunes Santo no existe la individualidad. Todo aquel que se mete bajo ese reducido número de metros cuadrados renuncia a la mayoría de sus sentidos, en ciertos momentos al aire que respira, y por supuesto renuncia a su individualidad. Durante esas horas son la Mesa de la Trinidad, y la Mesa, como individuo tiene sus características propias y, como no, su propia huella. Nuestra huella es mucho más que un símbolo, es algo más que un escudo o un diseño impreso en una camiseta. Es mucho más que un cuadro que enmarca un cíngulo dorado que quizás, y solo quizás, a veces se le da al tío que más plata limpia o que más tiempo dispone en su vida para poder ir día tras día a hacer, en algunas ocasiones, solo acto de presencia en un lugar sin aportar nada, sin dejar huella.
Nuestra huella, si se me permite, tiene incluso más valor que algún escudo de oro entregado de forma infame y mantenido de forma absurda a quien con terror se autoproclamo caudillo de un país dividido y temeroso. Nuestra huella es amor, hermandad, amistad, orgullo, ritmo, música, reto, el del cuchillo, rezo, admiración y una infinidad de palabras que componen la base de lo que significa este grupo para todos y cada uno de los miembros que lo componen. Nuestra huella se entrega en definitiva a aquellos que de alguna forma han dejado huella en los corazones de los que tenemos por único fin cofrade el que María Santísima de la Trinidad Coronada se pasee de la mejor forma posible por los salones de la Málaga cofrade como dijo un buen pregonero de nuestro cartel hace algunos años. Nuestra huella no se da por compromiso, nuestra huella se da al compromiso. Nuestra huella no se da para alimentar el ego de nadie ni para quedar bien. Quien recibe la huella de nuestra Mesa, recibe algo más que un cuadro que colgar, recibe un reconocimiento al trabajo callado, a veces invisible de quien puede que nunca sea reconocido de otra forma, o quizás sea reconocido demasiado tarde. En definitiva, quien recibe la huella, recibe de este grupo de hermanos todo lo mejor que podemos dar de nosotros mismos, recibe nuestro ser, recibe nuestra admiración y recibe nuestro cariño.
¿Cómo no iba a tener una Huella Trinitaria el autor de la letra que, como si del padre nuestro se tratara, conoce todo cofrade trinitario? Era un debe muy grande el que arrastrábamos y ya ha sido subsanado. Su gente siempre por delante y acertado o no siempre de cara. Una idea de cambio, un plan para llevarlo a cabo y capacidad para aglutinar en torno a una idea común a treinta y tantos tíos, cada uno de su padre y de su madre que se dejan llevar por quien saben que va a estar al frente cuando vengan mal dadas. Hombre de trono curtido en mil batallas y sincero capataz que entendió muy pronto que la Mesa era su sitio, que allí era el sitio donde de verdad podía ser él mismo, que necesitaba el contacto piel con piel y voz con voz de sus hermanos de Mesa, de aquellos con los que se siente en la misma onda, con el mismo objetivo, aunque para ello tuviera que renunciar a vele la cara mientras que de tanto en tanto ayudaba a dibujar curvas de ensueño que nunca pudo disfrutar. Fiel defensor del rock and roll por la Alameda y del Subterráneo por Tejón y Rodríguez, capaz de darte la razón y quitártela en el mismo minuto, capaz de hacerse respetar debajo de un trono incluso llevando mallas de corredor y de poner firme a 40 cotorras para escuchar la música “¡Señores, nos callamos eh! Vamos a disfrutar…” ¿¡Cómo no iba a recibir nuestra Huella!? La respuesta es muy sencilla, es complicado darle un reconocimiento a Víctor Carnero, pues es difícil que la persona que propone a otras personas para recibir dicho galardón no se entere de que es él el premiado, y es por eso que de forma excepcional este año decidimos darle la huella a otro hermano de Mesa a la vez y así engañarlos a los dos haciéndoles creer que era el otro el que recibía nuestra Huella. Ese compañero es nuestro hermano Flores y cualquiera que haya hablado con él aunque sea un minuto sabe que José Luis Flores es el Alma de la Mesa. No era cofrade, llegó para grabar nuestro recorrido un Lunes Santo y desde ese mismo momento decidió que ese era su sitio, que esa era su gente. Pionero en contar lo incontable, capaz de hacer un estudio acerca del trono con infinidad de datos de todo tipo y que tristemente cayó en el cajón del Hermano Mayor de turno que no fue capaz de ni siquiera echarle un vistazo. Alma madre de nuestro portal al mundo virtual, nuestro blog, allí donde mucho antes de la existencia de WhatsApp nuestro grupo de hermanos ya interactuaban entre sí en un modesto chat que había habilitado. Creador de la que es probablemente la cuenta de twitter más longeva de la hermandad, donde más de un Lunes Santo se retransmitió a golpe de tuit que marcha iba a sonar, donde estábamos, que hacíamos, que pasaba…pero sobre todo creador, creador de historias que nos hicieron volar, motivarnos y romper con una tendencia negativa en cuanto a la marcha de trono en la calle, pese al disgusto de alguno que no supo entender que la banda sonora del Último Mohicano casaba de forma perfecta no solo con la cara de nuestra Trinidad, sino con los corazones de unos hombres de trono que una vez proyectado el vídeo en la pared del salón de tronos de nuestra hermandad salieron a comerse Málaga entera al compás del paso trinitario que tanto nos gusta y nos identifica.
Dos amigos, dos compadres, dos hermanos que son huella, que dejan huella. Vuestra Mesa os quiere. Enhorabuena a ambos.
Javi Díaz.
Málaga, a 18 de marzo de 2017
Día del pregón y estreno TRINITAS.
Amanece un sábado cualquiera del mes de marzo en el barrio de la trinidad. Me dirijo a dar mis clases como cada sábado a la banda que me vio crecer como persona y como músico. Pero hoy no es un día cualquiera, en el aire confluyen aromas y sentimientos color malva, que darán fe de momentos irrepetibles para los hermanos trinitarios.
Esta mañana voy con prisas, horarios cambiados y pensamientos hacía una mirada, su mirada. Como ya sabía hoy antes de la gran cita ocurrirían momentos especiales. Hoy no es un ensayo cualquiera. Dos calles más abajo tenía el privilegio de comenzar la jornada batuta en mano, dirigiendo a un grupo de músicos arrastrados por el sentimiento del color rojo de la rosa de María Santísima de la Amargura Coronada. Cuál fue mi sorpresa, que la primera marcha que tuve el placer de guiar con la expresión de mis brazos era Coronación de la Trinidad de mi hermano y amigo José Antonio Molero, señal inequívoca de lo que presentía que estaba por llegar.
Acabado el ensayo mucho antes de lo normal, fui a fundirme con la oración hecha palabra, esa cita que no puede faltar en mi calendario en cada comienzo de la cuaresma, momento que siempre viviré con ilusión junto a mi gente, aquellos privilegiados por ser sus pies, aquellos bautizados esa misma mañana como los apóstoles trinitarios.
Grandes mensajes, grandes palabras de un nuevo hermano unido por su dulce mirada. Gracias Félix Gutiérrez, siempre llevaremos tu mensaje en nuestro corazón. Pero no puedo dejar pasar en estas líneas, el momento más emotivo que pudimos vivir este grupo humano al que llamamos Mesa de la Trinidad. Homenaje más que merecido a los culpables y pilares de que este sentimiento sea una realidad. Mi más sincera enhorabuena hermanos Víctor y Flores, fue único ese momento al veros abrazados con uno de nuestros símbolos de unión hacia nuestra Madre, nuestra huella no podía recaer en mejores manos.
Ya culminado nuestro acto de fe hecho palabra, seguía teniendo dentro un resquemor que cada vez se hacía más y más grande. Mi pequeño momento se acercaba.
No puedo negar que tenía miedo, miedo por no llegar a estar a la altura que la circunstancia requería. Eran muchas las sensaciones que sentía en cada palabra de mis hermanos. Esperaban impacientes e ilusionados un momento que se alargó en el tiempo.
Cayó la tarde y el escenario cambió. Después de tantas horas delante de un piano y un pentagrama en blanco, todas aquellas páginas borradas anteriormente llegaban a su final. Se estrenaban mis vivencias trinitarias hechas música. Por mi cabeza pasaban infinidad de pensamientos... ¿les gustará?, ¿habré conseguido plasmar el sentimiento de cada una de las almas que le rezan cada lunes santo?, ¿defraudaré a mi gente?
Todas esas preguntas se disiparon una vez que me volví a encontrar con todas esas caras llenas de ilusión y pasión trinitaria. Tenía claro que estando ella tan cerca nada podía salir mal.
La iglesia repleta, batuta arriba y de repente empezaron a brotar en el aire cada una de las notas musicales, aquellas que guardadas en mi corazón salieron por los instrumentos de cada uno de los músicos de la sinfónica trinitaria, como así los nombrara nuestro hermano Kara en su pregón de 2016.
Escuché al comienzo como amanecía la mañana del Lunes Santo en el barrio de la Trinidad, con una melodía que explosionaba de júbilo por el gran acontecimiento que Málaga entera esperaba con ansia otro año más. Esa melodía que se repetía con la entrada triunfal de cornetas haciendo vibrar y llenando de emoción a cada trinitario en ese día tan especial.
Una vez pasado ese momento, entré en una melodía de reflexión, pero una reflexión íntima de fe hacía nuestra Madre, que se repite con más fuerza afianzándola en un cúmulo de sensaciones al pensar en ella.
A continuación, no podía faltar el sello del barrio. Ese barrio que derecho arte, pero no un arte cualquiera, sino el arte flamenco. Aquel flamenco puro que corre por las venas de cada persona que le reza cantando y bailando cualquier día del año tanto al hijo de Dios como a su Madre. Y lo sentí, y no podía faltar en esta composición, le debía ese guiño a una de las tradiciones populares por excelencia de nuestra tierra.
Una vez concluida esta explosión del arte más puro, un pequeño puente musical me llevó en volandas al momento más importante de la obra, una humilde declaración de amor hacia María Santísima de la Trinidad Coronada. Una melodía sencilla, simple y sin alardes con la que quise demostrarle una mínima parte del amor que por ella proceso, ese amor que culminará con la misma melodía en fuerte con cornetas y tambores que anunciaran lo que todo el año estamos esperando que se produzca, que María Santísima de la Trinidad está en la calle como Reina y Madre de todos los Malagueños. Y así:
Acabaron esas notas musicales en el aire
Dando lugar al comienzo de una historia real
Noches en vela imaginándola por sus calles
Con la única idea de ayudarla en su caminar
Ella se merece mucho más que mi música
Esa que ya es vuestra hermanos de varal
Quedando para los anales de la historia
Mis sentimientos con un nombre, TRINITAS.
Málaga, a 16 de marzo de 2017
"El principio de todo"
Sonó el último golpe de campana y quedé por un momento en silencio. Con ansiedad lancé una mirada veloz en la que puse toda la intención por conseguir eso a lo que los fotógrafos llaman "Le moment dòr", la instantánea que hiciera inmortal aquel último momento, el más valioso y bello de todos. Quería aquella foto para mí, para guardarla en el álbum de mis más entrañables recuerdos. Para siempre.
Salí de debajo de La Mesa para enfrentarme a otra realidad muy distinta a la vivida allí dentro.
De pronto vi perderse, mezclándose con la multitud de los demás Hombres de Trono, a los que durante aquellas quince benditas horas en las que Dios quiso ralentizar el tiempo para mí, habían cargado a la reina del Barrio de La Trinidad, a aquellos treinta y nueve desconocidos que me habían sabido tratar como a un hermano más.Y sentí que todo lo vivido se me escapaba, que desaparecía, esfumándose como la niebla ante mis ojos y que no tenía la fórmula necesaria para retener tantas sensaciones, tantas palabras de apoyo y cariño, tantas miradas sinceras y cómplices de hombres tan grandes como humildes, rezos y risas, dolor y coraje, unión y el amor puestos por aquellos valientes entre los que había tenido la suerte de colarme, afortunado de mí, y con los que acababa de compartir una experiencia maravillosa e inolvidable.
Semanas antes...
La noche del pasado seis de marzo celebraba, junto a un buen amigo, que daba por finalizada mi historia con lo que para mí ha sido ese amor reñido con el que llevo media vida conviviendo a porfía, que me consume y me mata pero sin el que no he sabido vivir que se llama comparsa.
Entre vino y charla...y más vino, entre carnavales, política y frivolidades variadas, llegó la conversación que ambos sabíamos que sería a la que más tiempo y vino tendríamos que dedicarle. Comenzamos a poner vídeos y escuchar marchas de procesión, a buscar imágenes de Padre Jesús, que es como llamamos "los moraos" a Nuestro Sagrado Titular, arreglamos nuestra hermandad y el mundo al calor del sabio fermento de la vid, pero en mi cabeza, desde el principio rondaba una inquietud que deseaba exponerle y que me asaltaba desde hacía ya bastante tiempo.
- Mira compadre, ahí dentro quiero ir yo - le decía mientras le mostraba las imágenes del interior de un trono en el que, casi a oscuras, se apreciaban las entrañas de un templo escondido bajo el manto de la Madre de Dios. Se veían brazos haciendo un esfuerzo sobrehumano por levantar aquella mole, como si cada uno de ellos sintiera que él solo podía con semejante mastodonte. Se escuchaban voces de motivación: "trescientos sesenta y cinco días esperando este día. Vamos a darlo todo por Ella, hombres", "¡por nosotros!", "¡arriba, arriba, arriba, arriba!" entre otras que desembocaban en una oración a su Virgen en forma de canción: "Rezo a tus pies, porque es como yo sé rezar..."
¡Qué manera de sintetizar un sentimiento, una plegaria y la verdadera verdad a la Madre de los Trinitarios! ¡Fuera los ilustres eruditos dueños de la palabra! ¡Nuestro rezo, esta noche, no requiere grandilocuencia, ni formas refinadas! Hoy rezan nuestros hombros callados. Hoy, aquí debajo se reza sin necesidad de pregonar que estamos rezando. Sin trajes, ni túnicas, ni medalla siquiera que nos distingan como sus hijos porque hoy nuestros pies son Sus Pies y no hace falta más que el latido de nuestros corazones para que el barrio palpite a cada paso de La Señora.
"...mientras yo abajo esté, nunca sola andarás".
¡Cuánta ternura! ¿Puede un hombre que se mete en las entrañas de un trono decirle a Su Madre algo más hermoso? Palabras que pesan tanto como la razón de creer en Ella. Palabras de cualquier madre, porque es una madre la que jamás deja que su hijo ande solo por la vida y hoy, del mismo modo que Ella no dejó a Su Hijo hasta el final en la Cruz, sus hijos Trinitarios no la dejan. "Mamá, tranquila, yo te llevo"....
- Compadre, contéstame a una cosa: ¿y cómo piensas hacer para llevar tú a La Trini? ¿Tú sabes lo qué estás diciendo?
- No sé. Le acabo de enviar un mensaje a un amigo, a ver si entre él y Ella hacen que la cosa se tercie favorable. En ello pongo mi fe.
Sábado de Pasión...
Nos levantamos bien temprano para llegar a la Misa del Alba. Al finalizar ocupamos un sitio donde ver a Jesús junto a Su Madre y al pasar cerca de nosotros le dije - Trini, chiquilla, ¿otra vez será, no?
Nos fuimos a pasar el resto del fin de semana en Sevilla y serían algo más de las ocho de la tarde cuando, ante la imagen de Jesús del Soberano Poder, de la hermandad de los Panaderos, sonó el teléfono. Al ver quien era grité dentro de la iglesia - ¡la llevo! - y salí a la calle entusiasmado ante la mirada molesta de los allí presentes.
- Buenas tardes Don Jesús.
- ¿Qué pasa Don Francisco? aquello que me dijiste...¿sigues queriendo llevarla?
- ¡Por supuesto!¡Cuenta conmigo!
El Lunes.
Tras llegar de Sevilla el domingo por la noche no pude pegar ojo. El móvil ardía después de estar horas en la cama con los ojos como platos, sin parar de estudiar los vídeos de María Santísima de la Trinidad Coronada por las calles de Málaga, de sus hombres de La Mesa en sus comidas de convivencia, su blog, imágenes de motivación, marchas de procesión dedicadas a Ella y todo tipo de material que circulara por la red intentando sentirme más cerca de algo que había visto siempre tan lejano y que, de repente, se ponía ante mis ojos. Pasó la noche y llegó una mañana de trabajo solitaria y callada, prefacio de reflexión para lo que iba a acontecer. Fui a ver a mi madre, a despedirme de ella emocionado - Que la Virgen y el Cautivo te bendigan, hijo - me dio un beso y partí hacia Málaga.
A eso de las cinco de la tarde llegué a Calle Trinidad sin saber muy bien a dónde tenía que ir cuando me crucé con alguien que vestía con distintivos de La Mesa y, ni corto ni perezoso, fui a su asalto. Aunque yo sí sabía quién era, él no me conoció. El hermano Flores me indicó dónde estaba la Peña Trinitaria y seguí sus pasos hasta llegar a ella. Estaba muy nervioso. Por dentro me decía "Francisco....¡pá qué te metes en ná, hombre!". Yo soy alguien tímido ante aquellos a los que no conozco, no doy con facilidad esa conversación recurrente y fresca para hacerme con la gente desde el primer momento. Necesito observar e ir abriéndome a medida que encuentro puntos en común y mientras tanto me siento muy tenso. En aquel momento sabía que tenía que pasar por el trance de llegar a algo muy consolidado y buscar un hueco en el que sentirme cómodo y relajarme.
Cuando doblé la esquina que llega a la peña vi a algunos hermanos congregados en la puerta y con cierto alivio me dirigí a una cara conocida, era el hermano Fito, que me miró con cierta extrañeza y conversamos un poco. Me presenté a algunos de los allí reunidos y al cabo de un rato, quienes iban llegando, me saludaban como quien saluda a alguien conocido, mostrando alegría y complicidad. Al ver a Víctor y a colegas del mundillo carnavalero, los nervios se disiparon. Eran lo que necesitaba para dejar de sentirme un intruso. Migueli, Pozi, el rubio de los Gallegos y al que con más ganas esperaba, mi padrino en aquella locura, Jesús "Kara". No hacía falta más para sentirme como en casa: "¡jefe, póngame usted un gin tonic!"
Entre risas fuimos esperando a que llegara la mayor parte de los componentes del grupo y llegó el momento de subir hasta un salón que me resultaba familiar por las imágenes vistas anteriormente. Allí, formando un círculo, fueron ocupando las sillas. La mayoría de ellos callaban y sus caras se tornaron algo más serias. El ambiente fue cambiando, ya no se respiraba el de la barra del bar. Víctor ocupaba un lugar preferente más por su actitud que por su posición ante los demás que dejó ver su peso en el grupo. Entendí que se esperaba el comienzo de un ejercicio de preparación cercano a lo espiritual, de concentración y de motivación, preámbulo de la penitencia abrazados al varal.
Tras unas palabras suyas, con las que captó la atención de los presentes, se la cedió a otro hermano que sostenía en sus manos las Huellas Trinitarias, un sencillo distintivo confeccionado con los sinónimos que definen el sentimiento de hombre de trono de la Mesa de la Trinidad. Con palabras cargadas de cariño, confianza, simpatía y un valor difícilmente calculable, el hermano Antonio "el rociero" fue entregándolas entre aplausos a aquellos que mencionaba e inmediatamente después una breve pero certera introducción daban paso, para mi sorpresa, a la presentación de los nuevos componentes de La Mesa.
Hasta ese momento me había mantenido callado y observante de todo lo que ocurría, intentando empaparme del más mínimo detalle, queriendo absorber el sentimiento y la energía que se desprendía de aquel salón pero, cuando el hermano Diego me susurró - eso que está diciendo es para ti - mis piernas temblaron.
Madre, solo pretendo ser un hombro más para que Tú pasees esta noche por mi ciudad en volandas. Nada importa esta noche que no sean hombros que sumen para ti. Hombres que te recen cada uno a su manera pero todos de la misma. Dale paz a los que han sentido el bendito dolor del varal antes que yo y que hoy no están aquí aun siendo más dignos de portar tu Divina Imagen. Hoy será mi hombro su hombro para que estemos todos, para que seamos uno. Por eso, ¿para qué saber mi nombre, por qué estoy aquí o de dónde vengo?"Soy solo un hombre, no más. Me has llamado, aquí me tienes. Si en algo puedo ayudar yo soy Simón, de Cirene". En ese momento quise ser para siempre un desconocido. Salí al centro de aquel ruedo y lejos de verme frente a un bravo morlaco con mirada desafiante, lo que vi fue a hombres deseosos de abrazar entre ellos a uno más. Y en una fracción de segundo busqué entre mis más lejanos recuerdos para encontrar el sentimiento que pudiera haber despertado con tantas ganas estar allí aquella tarde. Removí los cajones de mi memoria y se me puso por delante, de repente, una vieja pequeña estampa que colgaba en la entrada de la casa donde me crie en la que posaban majestuosas dos imágenes: a la derecha Jesús Cautivo, a su izquierda Su Madre, Trinidad. Yo no sé si estuve acertado o no con mis palabras. Desde mi humildad más profunda y desde el amor con el que entiendo que hay que llegar a un lugar así, solo quise darle a cada uno de aquellos hombres a entender que, no era más que una hormiguita que estaba allí para ponerse al servicio de la reina, un hombre más que, en la medida en que sus fuerzas le dejaran, iba a quitarle un poco de peso al hombro de cada uno de sus compañeros.
Tras fajarnos partimos a su encuentro. La calle se llenaba con la presencia de los Hermanos de La Mesa de la Trinidad. Era la entrada triunfal al barrio. Por el camino, después de rezar el Ave María, un compañero se acercó a mí - Fran, me han llegado tus palabras - no pude articular palabra y me salió un gesto avergonzado, no me sentía merecedor de nada siendo un extraño entre ellos, ni del noble gesto que aquel hombre estaba teniendo con decirme aquello. Mientras conversaba con Víctor, una señora, extrañada al vernos con las fajas y una indumentaria que nada tiene que ver con la habitual imagen de un hombre de trono, comentó a alguien - esos son los que van debajo de la Virgen. Esos son los que se enteran de verdad de lo que pesa el trono. Pobres hombres - Aunque aquellas palabras me dieron cierto miedo, me hizo sirvieron para motivarme aun más. No sé en qué medida llevaría razón aquella mujer. Giré la cabeza de atrás hacia adelante, vi que iba en medio de una verdadera piña y pensé "si lo damos todo, todos a una, qué más da lo que pese, la Trini llega a su casa de puntillas".
Al llegar, lejos de ir directos a nuestros puestos bajo La Mesa, entramos en un local lleno de chavales con sus instrumentos preparados como lanzas de guerreros para su gesta. El entrenamiento no había acabado. La Trinidad Sinfónica nos esperaba para abrazarse a los hombres de La Mesa con la maravillosa obra del maestro y hermano José Antonio Molero "Rezo a tus pies".
No se trataba de ensayar. Se trataba de fundirse unos con otros en aquella melodía para tomar el último trago de fuerza antes de afrontar la salida. Aquello no sonaba a marcha de procesión. Era mucho más. Un himno que trascendía más allá de la música y de la letra. Aire fresco para cuando se estuviera a punto de desvanecer. Arte que nos alimentara el espíritu. Un canto de guerra. La conjunción perfecta para que lo humano alcanzara lo divino.
Aun no había visto a la Señora y ya había merecido la pena vivir aquella tarde. Había palpado el verdadero sentido de la palabra Hermandad de unos hombres en un mismo sentir entorno a la imagen de la María. Apenas llevaba tres horas junto a aquellos treinta y nueve hombres entre los cuales, tal vez existiera una amistad forjada con los años nacida bajo el manto de María o en otros ámbitos. Tal vez de manera íntima entre algunos, compartiendo juntos asiduamente otras vivencias personales que nada tuvieran que ver con La Mesa de la Trinidad o la cofradía, o quizás en otros casos se tratara de gente que solo se reunía para este fin alguna que otra vez en el año y que apenas mantuviera relación el resto de tiempo. No sé cómo sería el día a día de cada uno independientemente del resto, pero sea como fuere, aquel grupo solo desprendía respeto, camaradería y amor: Amistad.
Lo que sentía cada vez con más claridad conforme pasaba cada minuto, con la intensidad que pasaba, con el rastro de emociones que dejaba tras de sí, era que aquello me estaba sometiendo y me empujaba, arrastrándome con una extraña inercia. Ya no estaba porque había deseado estar, ya estaba porque debía estar.
Venir a la vida.
Una vez consumado el ritual, me vi en el costal derecho del trono con ella a mi lado. Alcé la mirada y durante unos momentos quedé inmóvil, frío, como una figura de delicado cristal a punto de hacerse añicos en el suelo. Con un nudo en la garganta busqué su mirada. Me recreé en Su Divina Estampa.
- Gracias, Madre.
Como pidiendo su permiso para ir con Ella tras Su Hijo, por el Jerusalén en el que aquella noche de Lunes Santo se transformaría Málaga, me sumergí santiguándome en el templo escondido a Sus Pies y busqué mi varal. Entraron todos los hermanos. Se hicieron los últimos ajustes en los puestos. Se dijeron las últimas palabras. Se hizo por un momento el silencio. Besé el varal. Cerré los ojos. Sonó por primera vez la campana.
Comencé a vivir.
Fran Albarracín
Málaga, a 25 de abril de 2015
Lunes Santo 2015
Suena “La Madrugá” de Abel Moreno. Alguno aún se relame pensando en el año 2009; Nuestro Padre Jesús Cautivo avanza a paso lento por calle Strachan, va camino de la catedral y parece que se para el tiempo, pero no, esta vez no. Estás en el barrio, vienes de vuelta y aunque te cuesta evadirte de algunas voces que se escuchan afuera, consigues cerrar los ojos y disfrutar. María Santísima de la Trinidad avanza por su calle, desde el balcón de la casa-hermandad de la Salud caen pétalos y tú, la meces, la duermes, la mimas…Es el momento de recordar quienes somos, de dónde venimos y por lo que hemos pasado. Una voz se rompe y el paso se hace más abierto, sientes el brazo de tu compañero que tiembla y se agarra a tu túnica y aprietas más fuerte. Ahora es cuando empiezas a entenderlo. Ese es el verdadero milagro, ese es el verdadero sentido de la Semana Santa. En una sociedad cada vez más loca donde las personas miran a otro lado ante los problemas de los demás, en una sociedad individualista que agota en cada tienda los palos de selfie con la intención de no tener que hablar con el prójimo ni para tan siquiera pedirle el favor de que te haga una foto, en una sociedad cada vez más rápida y estresante donde encontrarse a un amigo a veces significa tener que pararte a hablar con él y perder diez minutos de nuestro valioso tiempo, 250 locos deciden juntarse aunque sea una vez al año y romper con todo, y entonces miras por tu compañero, te preocupas por él y te comprometes con el colectivo. Sabes a lo que has venido y si caemos, nos caemos juntos.
Antes, mucho antes, el día había empezado en calle Trinidad. Como siempre, las ganas de dormir eran muchas, pero los nervios también y estos siempre acaban ganando la partida. Siempre hay cosas por hacer, detalles que pulir y por eso, como si de una tradición se tratara, solemos dejar pequeños detalles sin cerrar para así el mismo Lunes Santo por la mañana tener una excusa para bajar a la casa-hermandad y vernos. Es el momento de los primeros abrazos, de las primeras caras de felicidad “Lunes Santo” nos repetimos entre nosotros, como si de un código de honor se tratara. Miramos hacia arriba, por cumplir más bien, ya que este año no hacía falta clamar al cielo para que se abrieran las nubes, aún así, un cofrade nunca está tranquilo y la preocupación por el tiempo, la redistribuimos en otras cosas. Como siempre, en algún momento de la mañana aparece Diego cargado de plátanos, agua, camisetas… algunos les gastan las mismas bromas de cada año, lo cierto es que sin él nada sería igual. Diego nos cuida, mira porque no nos falte de nada y está pendiente de cada detalle. De recoger el dinero, de las camisetas, de no haya un solo analgésico caducado en el botiquín, de que no nos falte nada a lo largo del recorrido…Diego es el primer hombre de trono de la Mesa que se retiró del varal y un ejemplo a seguir para todos nosotros de funcionalidad, de compañerismo y de cómo las amistades pueden traspasar generaciones cuando tienen algo tan grande en común.
A las cinco de la tarde ya estamos activados, la Peña Trinitaria nos espera. Allí, en nuestra otra casa, donde tantas veces hemos reído, donde tantas veces hemos soñado con ese lunes por el que suspiramos todo un año los abrazos se suceden a cada momento, llega la hora y subimos al salón de arriba, los nuevos se presentan. Todos y cada uno (y este año eran unos pocos) nos cuentan quienes son y que les ha traído aquí, mientras los miembros antiguos no paramos de ponerles en aprietos, siempre con mucha guasa y sin mala intención. Bienvenidos todos hermanos, el año que viene seréis vosotros los que disfrutaréis desde la barrera de las presentaciones de los nuevos. Toca fajarse, que nos vamos. Como siempre, asistimos a esa cita obligada, a ese ritual que se lleva repitiendo tres años. Nuestra banda interpreta a modo de calentamiento la marcha Rezo a tus pies, y allí, a pesar del calor, los brazos se entrelazan, cogemos el paso y piel con piel cantamos juntos…
Rezo a tus pies
Porque es como yo sé rezar
Rezo a tus pies
Reina el barrio la Trinidad
Rezo a tus pies
Porque así me enseñaste a rezar
Mientras yo abajo esté
Nunca sola andarás.
Aparecen los primeros vivas, las emociones están ya a flor de piel, Mesa y banda somos uno, ellos nos dicen que nuestro esfuerzo es su orgullo y nosotros les decimos y les repetimos que sin ellos nada sería lo mismo. Que no hay banda en el mundo mejor que ellos para acompañar a María Santísima de la Trinidad. Ya es momento de entrar a nuestra casa-hermandad, allí nos espera la más guapa trinitaria para de su mano, volver a pasear por los salones de nuestra Málaga eterna como bien dijo Juan Ramón Romero en nuestro pregón. Calle Trinidad es un hervidero al paso de la Reina trinitaria y tras pasar de forma más solemne por calle Carril, llegarían los primeros “rockanroles” de la noche en calle Mármoles. El puente de la Aurora se llena de Trinidad al paso de la Señora. Este año nos volvía a acompañar uno de los miembros fundadores de nuestra Mesa, una persona muy importante para éste grupo que siempre ha estado, aunque no lo haya hecho físicamente cada Lunes Santo. Nuestro hermano Niko disfrutaba por fin de aquello que una vez soñó: ver a la Trinidad pasearse por Málaga y llegar a su barrio de puntillas, pero no adelantemos acontecimientos aún. Tras dar con maestría la curva de entrada a la Alameda, se produciría un hecho importante; toda la Alameda se iba a andar con marchas de nuestro compañero José Antonio Molero Luque. Los homenajes se dan en vida, y aunque ya sean unos cuantos homenajes los que nos hemos pegado todos juntos, nunca está de más reconocer a nuestro hermano Molero de forma profesional. Acompasamos el estreno de su marcha “Al hombro” del principio hasta el final, además de sus ya clásicas composiciones “María Santísima del Amparo” y “Rezo a tus pies”, más tarde, ya en la tribuna oficial sonaría “Coronación de la Trinidad” tras la marcha “Alma de la Trinidad”, y es que ya se merecía un año que esa maravilla creada para la coronación canónica en el año 2000 de Eloy García sonase detrás de la Señora en la Tribuna. Tras una calle Larios de ensueño, llegaría una doble curva de categoría y luego…luego llegaría lo que le da sentido a todo. ¿Qué emoción tiene ganar sin sufrir? Pues eso mismo. El trono empezó a caer, notamos como la pata cada vez iba más cerca del suelo, pero nunca perdimos el paso, y nunca dejamos que tocara esa pata, hemos madurado y supimos ganar metros a tambor y dosificar esfuerzos para la entrada al barrio. Carretería pasó como un mal sueño del que supimos despertarnos con los aplausos de la Tribuna de los pobres, y es que pasarán los años y cada vez será más tarde, pero el pueblo nos seguirá esperando ahí. Les da igual que al día siguiente sea día laborable, ellos quieren rezar con nosotros a los pies de su Trinidad, y nosotros no somos nadie para negarles eso. Tras el subidón de energía que nos da la tribuna del pueblo llegaría el momento clave. Siempre nos acordamos de ti el Lunes Santo, pero más en esta curva, una curva que entre unos pocos hemos querido bautizar como “la curva del Ray”, aquí, muy cerca de donde un día se cruzaron tus dos dolorosas en ese maravilloso Mater Dei que quedará ya para el recuerdo, tu Mesa se vació. También quiso ayudarnos desde ahí arriba el padre de unos de los nuestros que hace muy poco nos dejaba, nuestro Migue de la Sangre pedía a su padre que metiera el hombro con nosotros, y vaya si se notó. Nos distribuimos de otra forma en los varales, en la parte derecha, donde cae más el peso del trono por el peralte de la curva nos metimos cinco donde cabían tres, y pese a todo, al final salimos con los riñones vivos y con otra vivencia más que contar, luego vendría la curva entrada a la avenida Fátima con ese paso elevado que tanto nos gusta, pero ahí estábamos de nuevo cinco tíos abrochados bajo la pata para que ésta no llegara ni siquiera a acercarse al bordillo, y ahora sí, estamos en el barrio, tocaba disfrutar…muchas horas antes, antes de salir, antes de cantar con nuestra banda, e incluso antes de que apareciera Diego con los plátanos, estando dentro de la mesa del trono por la mañana quise mirar la cruceta, que estaba escrita en un papel y pegada en el varal A de la Mesa. Me sorprendió lo pequeña que era, y reparé en que la cruceta terminaba con la curva de entrada a calle Trinidad. Debajo ponía:”Trinidad: todo lo mejor”, y así fue. No solo nos tocaron todo lo mejor, sino que en esos momentos, cuando más flaqueaban las fuerzas, nosotros también dimos todo lo mejor de nosotros mismos. Se hizo una calle Trinidad llena de orgullo, por todos aquellos compañeros que un día subieron nuestra calle a la carrerilla, arrastrando pata, y con unas ganas locas de llegar, se hizo una calle Trinidad al compás de la música, elegante y sin prisa, nos acordamos de los que se fueron, nos acordamos de los que acaban de llegar, como la hija de nuestro hermano Hugo y nieta de José Antonio, y entre todos, llegamos a la gloria. Sobraron voces, faltó silencio, pero poco a poco iremos aprendiendo a trabajar cada vez más con la motivación por dentro del cuerpo para que la fuerza no se nos vaya a veces por la boca. Todo llegaba a su fin, el encierro (largo como siempre) acabó, y con la Señora ya posada en el salón de tronos vimos como el Señor de Málaga entraba de cara al pueblo que le sigue, acababa así un Lunes Santo más, otro Lunes grande que quedará para la historia de nuestra cofradía. Volvieron los abrazos, las felicitaciones, volvieron las tertulias, se limaron asperezas y se empezó ya a hablar de que tenemos que mejorar para el 2016, porque si hay algo inmejorable en éste grupo son las ganas de crecer.
Javier Díaz Luque
Málaga, a 11 de abril de 2025
Presentación cartel TRINIDAD 2015
Una mañana más, y van doce, nos volvíamos a reunir para mostrarle a la Málaga cofrade que en la Trinidad tenemos ilusión por hacer cosas. En un tiempo en el que los cofrades de base, esos que se autoproclaman verdaderos y que se consideran auténticos cuando desprecian y critican pregones y carteles alzan la voz, éste grupo de hermanos reivindica esa tarea. Un acto montado con el único fin de enaltecer a su imagen de devoción y fomentar la hermandad nunca puede ser criticable de una forma tan gratuita. En una época de redes sociales, de mensajería instantánea y de información rápida que se consume de forma aún más rápida, el cartel anunciador es más necesario que nunca. Lo digital se consume y se pierde en la nube, por otro lado, ahí quedará nuestro cartel puesto en ese escaparate quien sabe si semanas, meses o un año, cuando sea sustituido por el siguiente.
Estábamos citados a las 12:00 del medio día en la sala de juntas de nuestra hermandad, una sala de juntas que también tiene su corazoncito, y después de lo vivido hace escasos días necesitaba algo agradable que escuchar. Los componentes de nuestra querida banda iban llegando a cuenta gotas cargados de sus instrumentos, y antes de que se abrieran las puertas, ya quisieron hacernos un regalo a los allí presentes. A modo de ensayo sonaba “Y en Triana la O” y ése balanceo izquierda derecha recordando días felices era inevitable en los pocos que nos encontrábamos allí.
Con el salón de actos repleto, empezaba el acto. Como si de nuestra salida procesional se tratara,
sonaba “Alma de la Trinidad”, y tras agradecer con aplausos la marcha tocada por nuestra Trinidad Sinfónica, nuestro hermano Paco Hidalgo tomaba la palabra para invitar a Carlos Ismael Álvarez, comisario episcopal de nuestra hermandad, y a los autores del cartel, nuestros hermanos Nicolás Gómez y José Luis Flores a descubrir la fotografía que éste año ilustra nuestra estación de penitencia. Un cartel que no es más que un primer plano de nuestra madre, tan sencillo y tan difícil. Una fotografía tomada a cuatro manos y envuelta en papel de regalo malva por todo un grupo de amigos que parecen querer decirle a la Málaga cofrade: esto es lo que os estabais perdiendo.
Tras descubrir el cartel, nuestro hermano Paco recordó un fragmento del pregón que dio Carlos Ismael Álvarez en el teatro Cervantes hace ya unos años para anunciar nuestra semana mayor, un fragmento dedicado a María Santísima de la Esperanza que sirvió de bienvenida a nuestra hermandad al comisario episcopal que tiene la tarea de guiar los pasos de nuestra cofradía. Tras esas palabras, Paco quiso también tomarse un momento para reivindicar la cordura perdida, para pedir en definitiva, paz entre nosotros.
Llegaba el momento de entregar nuestra huella trinitaria, donde se produciría la sorpresa de la tarde.
Tras hacer creer a nuestro hermano Paco Hidalgo que la huella sería entregada a otra persona, nuestro compañero Víctor Carnero subió al estrado para hacer una introducción de la persona que recibiría tal galardón, que no era otra persona que el mismo Paco. A medida que nuestro hermano Víctor hablaba, la cara de nuestro amigo iba cambiando; al principio negaba ser merecedor del reconocimiento, nada más lejos. Tras asimilarlo, su cara cambió expresando gratitud, la gratitud de un hombre imprescindible en nuestra causa. Hermano, siempre fuiste de pocas palabras, pero certeras. Palabras que se hacen escuchar y respetar. Amigo, siempre fuiste de largas miradas y sonrisas irónicas. De los que te dan un palo y te miran a la cara, porque así es como actúan los que no esconden miserias. Siempre te mantuviste a un lado. En el traslado, nunca caminaste delante de ellos, ni siquiera en la época en la que por una cosa u otra, eras un niño de la casa. Eso siempre se lo dejaste a otros, a esos a los que sí que le gustan la medalla y la chaqueta. Ya pregonaste a tu devoción, a tu Mesa y a tus hermanos, y fue el mejor pregón trinitario jamás contado. Un pregón salido desde lo más profundo de un corazón malva. Hermano Paco, éste no es solo un reconocimiento a tu persona. Es un reconocimiento a toda una familia trinitaria que nunca recibió un cíngulo dorado. Es un reconocimiento a aquella mujer que dedicando su tiempo y su esfuerzo, una vez confecciono, casi de la nada, un ajuar digno para nuestra madre. Un reconocimiento también a un hombre de hermandad, que estuvo presente en los momentos claves de ésta cofradía, y un reconocimiento, sobre todo, a uno de aquellos chavales, que tras hacerse hombre bajo los varales de nuestra madre un día dijo ¡Basta!, y decidió junto a otros, que quizás bajo la oscuridad de la mesa, su labor era más gratificante que la que hacía desde la comodidad del varal 8. Hermano Paco, desde el cariño, y el más profundo respeto de todos tus compañeros hemos querido hacerte entrega de nuestra Huella Trinitaria. Porque todos hablamos de que somos trinitarios, pero sólo tú has mamado ese antiguo barrio que ahora tanto anhelamos, y tú, principalmente, eres el que mejor sabe transmitir lo que significa la palabra “Trinidad” en todos los sentidos.
Seguía adelante nuestro acto, y tras agradecer la huella, Paco Hidalgo daba paso a Francisco Jiménez Valverde, pregonero del año anterior que tenía hoy la tarea de presentar a Juan Ramón Romero, pregonero de éste 2015. Paquito Jiménez, como es conocido en nuestro mundo cofrade, volvió a dar de nuevo muestras de lo que es, y de lo que sabe hacer. Leía hace poco un tuit de un buen amigo de ésta mesa, Alberto Zumaquero. Ese tuit decía algo así como “ya se han adelantado con Berzosa, verás que se llevan también a Paquito Jiménez de pregonero” se refería así a la elección por parte del Consejo de Hermandades de Sevilla de Raúl Berzosa como pintor del cartel anunciador de su Semana Santa, y a la vez, reclamaba de una vez, poner fin a esa torpeza de la agrupación de cofradías que aún, no ha sabido ver como pregonero de nuestra Semana mayor a Francisco Luis Jiménez Valverde. ¡Qué razón tienes Alberto! Paco Jiménez es patrimonio de nuestra Semana Santa, y esperemos que nuestra agrupación de cofradías se dé cuenta de ello más pronto que tarde. Tras las emotivas palabras que sirvieron para presentar a su amigo Juan Ramón Romero, nuestra Sinfónica, volvió a interpretar una pieza. Ésta vez, y en honor a nuestro pregonero, sonó el pasodoble taurino “Málaga tierra ideal”
Juan Ramón Romero empezó su pregón agradeciendo tantas muestras de cariño, y después abrió su corazón a los allí presentes que pudieron observar como vive y como siente la Semana Santa y la vida en general, un hombre auténtico. Especialmente aplaudidas fueron algunas de sus palabras dedicadas a nuestra madre “no hay nada más bello y sublime que ver a la Trinidad caminando por los salones de nuestra Málaga eterna” reivindicó también el papel del hombre de trono malagueño, al que Juan Ramón quiso llamar “Caballero de trono”, y también se quiso recordar el momento en el que él mismo, allá por 2013 narraba el paso de nuestra madre por calle Larios a los sones de “Y en Triana la O” que volvía a sonar interpretada por nuestra banda. Juan Ramón verso sobre la vida, sobre el ser humano y no fueron pocos los símiles que hizo entre la Semana Santa y el mundo taurino, ese mundo que él, como torero que es, domina al cien por cien. Juan Ramón emocionó a los allí presentes con sus palabras, pero especialmente emotivas, eran las pausas que se tomaba para contar anécdotas y símiles taurinos. Especialmente bonita fue la anécdota que contó acerca de un toro indultado por él mismo en Mijas, que también conocía el cariño por ese ser que una vez le dio la vida; su madre. Todos tenemos una madre, decía Juan Ramón, y aunque no esté, está.
Hace unas semanas, tras una reunión con Juan Ramón, un hermano de ésta Mesa le preguntaba: “Juan Ramón, ¿se torea como se vive?”, “Total y absolutamente” decía nuestro pregonero. Éste que escribe no sabe si se torea como se vive, o se vive como se torea, lo que sí sabe, es que Juan Ramón vive y torea, o torea y vive con el corazón por delante y las emociones sobresaltadas. Con ése corazón inocente del niño que un día pidió a sus padres un traje de torero para torear vacas y que finalmente, a los 48 años acabó haciendo realidad su sueño tomando la alternativa. Juan Ramón, desde éstas líneas solo queremos hacerte llegar nuestro agradecimiento por enaltecer con tus palabras el bello rostro de nuestra madre. Habrá más encuentros, porque eres de los nuestros.
Salón en pie para despedir a Juan Ramón y tras ese minuto de gloria bien merecido, fue Carlos Ismael Álvarez quien quiso tomar la palabra para despedir el acto. Palabras sabias y muy sensatas de un hombre que viene a aprender, que viene a empaparse de nuestros titulares, de nuestra hermandad y de nuestro barrio. De un hombre, que quiso dejar claro en su breve discurso que aquí sobra todo aquél que no venga con las intenciones de trabajar para engrandecer a nuestros titulares y a nuestra cofradía. Señor Carlos Ismael Álvarez, desde estas líneas nuestro agradecimiento, y también un ofrecimiento: aquí está nuestra mano, para lo que le haga falta. Se cerraba el acto de la mejor forma posible. Nuestra banda interpretaba de nuevo ese pack trinitario formado por las marchas
“Coronación de la Trinidad” y “Rezo a tus pies” Cantándole a María Santísima de la Trinidad que mientras estemos bajo sus pies nunca andará sola cerrábamos un acto muy digno del que nos sentimos orgullosos. Terminábamos así otro acto más, y tras las pertinentes fotos de rigor, nos dirigimos a la casa-hermandad de Expiración para hacer una comida de hermandad, pero lo que pasó allí, no será contado. Sólo recordado con alegría por todos los que allí se reunieron para celebrar que otro año más, estamos en la época que más nos gusta.
Javi Díaz.
Málaga, a 9 de marzo de 2015
Entrevista a José Antonio Molero Luque :
“Si 200 personas, en su gran mayoría, no se identifican con una determinada marcha quiere decir que esa marcha no cumple su función como tal, por muy bien escrita que este…”
Lunes Santo de 2012, faltan unas dos horas para que la cruz guía de nuestra hermandad se ponga en la calle, el tiempo amenaza lluvia. Mientras, en la Plaza de la Aurora, con la templanza que le da la experiencia de verse en más de un día así, nuestro protagonista de hoy se sienta en uno de los escalones de acceso a la plaza, como queriendo alejarse por un momento de ese clima de nerviosismo que se vive dentro de la Peña Trinitaria en casi todos los allí reunidos. Me acerco a él, nos conocemos de vista aunque aún no habíamos entablado conversación, tenía curiosidad por preguntarle algo al compositor de la marcha que probablemente más he escuchado en mi vida: Oye Molero… ¿Qué se siente al llevar un trono mientras suena una marcha que tú mismo has compuesto?...
Si quieres saber la respuesta sólo tienes que quedarte y leer el resto de la entrevista.
José Antonio Molero Luque (Málaga 1978) casi sobran las presentaciones, pero ahí va una aproximación: Miembro fundador de la Banda de música del Paso y la Esperanza, en la cual estuvo activo hasta 2011, miembro colaborador de la Banda de música de Zamarrilla. Músico, compositor entre otras marchas de: María Santísima del Amparo, Pasa la Soledad, Sentimiento Perchelero y como no, Coronación de la Trinidad y Rezo a tus pies, pero si algo es José Antonio, es buena gente, cercano, sencillo y fácil en el trato. Hoy os acercamos a un miembro muy especial de la Mesa, pues aunque sólo nos acompañe bajo Ella desde el Lunes Santo de 2012 lleva ya más de una década acompañando al andar de nuestra madre con una composición tan destacada como “Coronación de la Trinidad” luego, en 2011, llegaría “Rezo a tus Pies” punto de inflexión claro en el devenir de este grupo. Para la Mesa de la Trinidad es todo un placer poder presentaros hoy a José Antonio Molero Luque:
-La primera pregunta es obligada, ¿Qué se siente al llevar un trono mientras suena una marcha que tú mismo has compuesto? ¿Imagino que una marcha como “Rezo a tus Pies” por el hecho de llevar letra y tener ese significado para todos los hombres de trono de la Trinidad será aún más especial no?
Para mí es la sensación de “culmen” en el proceso creativo que supone escribir una marcha procesional. El poder vivir en primera persona el efecto que causa dicha música como un hombre de trono más es sin duda una experiencia única que después puedo aplicar en mis composiciones.
Lo que hace especial para mí “Rezo a tus pies”, es que sea tan especial y querida para el resto de hermanos de la Mesa, y también fuera de ella evidentemente. La letra creo que no podía escribirla otra persona mejor queVíctor Carnero, pienso que para escribir esa letra tan corta pero que diga tantotienes que tener un compromiso muy fuerte con la Trinidad, y eso se transmite al resto.
-¿Cómo te inicias en el mundo de la música?
Pues de forma casual, a la edad de 13 años estando en el colegio Arturo Reyes. Su director y hermano de la Archicofradía de la Esperanza Dº Juan Antonio Barceló nos hizo llegar a los alumnos la propuesta de la Archicofradía de formar parte de una banda de música,muchos amigos del barrio nos apuntamos por curiosidad, como una actividad extraescolar, y a esa edad te ilusionas rápido cuando te dan un instrumento y pasas a formar parte de ese mundillo. Desde ese momento, todo empezó a giraren torno a la músicay a la Semana santa que casi todos desconocíamos.
-¿Crees que el surgimiento de bandas de música dentro delas hermandades ha supuesto un antes y un después en las relaciones banda-trono? Me refiero sobre todo, a esos años en los que muchas veces el mal andar de un trono era relacionado con el estilo de la banda, o con una falta de entendimiento con la misma.
Sin duda alguna es un aspecto favorable, hay que tener en cuenta quetener una banda propia en contacto continuo con capataces y mayordomos todo el año ayuda, y ese compromiso y unión se ve reflejado en la calle, ¡ojo!, digo ayuda, porque pienso que un trono mal llevado es culpa fundamentalmente de un mal tallaje y un pésimo compromiso por parte de los hombres de trono. La banda o las marchas son un elemento más que puede aportar una motivación extra en ciertos momentos, pero los músicos trabajan con su instrumento, no con el hombro en el varal.
-Parece que hay dos corrientes enfrentadas con respecto a las marchas procesionales: Por un lado, hay quien defiende que una marcha procesional no debe ser más de lo que es, una composición creada para acompañar el paso de un trono, y su duración y estilo debe ser acorde al trabajo a realizar por los hombres de trono. Por otro lado hay, quien defiende las marchas procesionales como un arte que ha rebasado esa frontera de música para “acompañar” y que es quizás el hombre de trono el que tiene que buscar la motivación en todos los elementos ambientales para mantenerse arriba durante la marcha completa, buscando la belleza del momento en el cual se fusionan la música con el andar acompasado del trono, buscando en definitiva el mayor realce para su titular. ¿Con cuál de estos pensamientos te sientes más identificado? ¿Hacia dónde crees que camina la música cofrade?
La música, como todo, tiene una función y dependiendo para qué sea escrita tendrá un mejor o peor resultado.
Una MARCHA PROCESIONAL es lo que es, y sirve como su propio nombre indica para acompañar a una imagen en su trono en un recorrido procesional, al igual que la música de una película sirve para ayudar a la secuencia en un determinado momento añadiendo emotividad, una música flamenca escrita para una coreografía ayuda a un “bailaor” a expresar su arte o un minueto a una bailarina.
Si 200 personas, en su gran mayoría, no se identifican con una determinada marcha quiere decir que esa marcha no cumple su función como tal, por muy bien escrita que este.
Pienso que en una procesión de ocho horas hay hueco para todos los gustos y todo tipos de marchas, aunque a veces hay mucho místico que confunde la realidad con sus deseos , y disfruta Imaginando su trono de 3000 kilos y 250 hombres escuchando en su equipo hi-fiuna nostálgica mañana de domingo ciertas marchas generalmente minimalistas ( que son una autentica cátedra y una maravilla en las reglas y normas de composición, de una preciosidad exquisita) que después no funcionan en la calle, por mucho que se intente escuchar una y otra vez.No es cuestión de educar musicalmente al hombre de trono, sino simplemente ver los resultados que causa dicha marcha en el acople con eltrono.
-A la hora de componer, ¿Sigues un patrón definido? ¿Te inspiras en la imagen para la cual vas a componer la marcha, o pesa más a la hora de componer otros factores externos a la imagen? (Tipo de procesión, recorrido, trono…)
Yo normalmente suelo escribir para un conjunto en general (imagen y trono) si bien es cierto que es más determinante el tipo de trono, el recorrido o la manera en la que esos hombres de trono terminan el recorrido cada año. Quiero decir, si necesitan una marcha que identifiquen rápidamente y aporte un extra motivacional para poder llegar lo mejor posible ese día.
Cuando escribes, lo primero que piensas es en darle una forma a la marcha, con esa forma que has elegido imaginas la conjunción que tendrá con el trono. El proceso creativo en sí es algo misterioso, tienes una cierta idea en tu cabeza, pero cuando te pones delante del piano (¡horas y horas eh!) al final es muy probable que acabes en otro sitio nuevo, distinto de donde lo imaginaste. Digamos que en esas horas es donde interviene la parte más íntima y sensible, donde estás más cerca de la imagen.
La parte de instrumentar una marcha (para que nos entendamos viene a ser lo que es vestir a esa melodía íntima para que suene por los distintos instrumentos que has escogido y así darle el cuerpo necesario) es la parte más importante donde se tiene en cuenta la conjunción que tendrá con el trono y donde aplicarás más o menos fuerza a la marcha.
-¿Compartes ese dicho de Picasso “cuando me venga la inspiración que me pille trabajando” o crees que un artista no necesita horarios y ataduras a la hora de plasmar su arte, y depende más de la inspiración que tenga ese día?
En absoluto, necesitas horas y horas de trabajo para poder obtener recompensa. Como en todo algunos necesitarán más y otros menos, pero no hay recompensa sin un trabajo previo. Messi es muy talentoso con el balón, pero si no hay disciplina de entrenamiento diario, ese potencial y ese don que vemos se perdería.
-¿Tienes alguna espinita clavada? ¿Alguna marcha que no haya terminado de cuajar por algo en particular?
Particularmente no, algunas han tenido más éxito, otras menos, pero lo importante para mi es que quien encargue la marcha se sienta satisfecho con mi trabajo, y en ese aspecto normalmente me siento muy afortunado.
-¿Hay alguna imagen en especial para la que tengas ganas de componer y aún no se haya dado la oportunidad?
Por alguna razón que desconozco (o quizás sí, pero aún no la comprendo bien) la Virgen de la Esperanza.
-¿Cómo te llegan los encargos de las dos marchas que tienes dedicadas a la Trinidad?
La marcha de Coronación de la Trinidad a través de Juan Antonio Barceló. Me comentó que nuestra banda de la Esperanza iba a tocar en el Cervantes, y que la cofradía trinitaria estaba buscando marchas para la Coronación. Como la banda, dirigida por aquel entonces Dº Fco. Vallejo (hoy día director de la Banda Municipal de Málaga) estaba en esos momentos en un nivel espectacular, surgió la idea de escribir una marcha grande, donde poder aprovechar ese potencial de la banda.
Rezo a tus píes surgió diez años después, a una llamada de teléfono de Víctor Carnero en nombre de la Mesa. Le siguieron muchos almuerzos entrañables con sus encantadoras sobremesas y con una inmejorable compañía. Lo cierto es que al final me “trajinaron”, y yo encantado, pues hoy día sigue siendo un grupo de una calidad humana envidiable, gente humilde y sencilla que hoy día es difícil ver.
-¿Qué sientes cuando terminas una obra?
Mezcla de satisfacción contenida y nervios hasta que se estrene y vea su rendimiento.
-¿Cómo entras a formar parte de este grupo?
Por la sencilla razón de que son gente normal, alegre, divertida y compartimos gustos por el carnaval, el fútbol, la música cofrade… Sin llegar a caer en el aburrimiento capillita.
-Este pasado Mater Dei tuviste la oportunidad de tocar con nuestra banda, la Trinidad Sinfónica. ¿Qué tal la experiencia?
¡Fantástica! Hay un gran ambiente y mucha buena gente. Me trajo muchos recuerdos de cuando yo salía con la Banda de la Esperanza años atrás. Por suerte ha cambiado a mejor la forma en que se llevaba la Trinidad.
-¿Qué opinión tienes de la Trinidad Sinfónica y de la estrecha relación que mantienen con todo el conjunto de hombres de trono de la Trinidad?
La cofradía y los hombres de trono deberían de estar muy orgullosos del trabajo que está llevando a cabo tanto su director Manolo, como Antonio Jiménez y los distintos profesoresy padres que están al tanto de la banda. La entregay el compromiso de la Banda hacia su Virgen y su cofradía es total, y eso hoy día es dificilísimo de encontrar, por lo tantoes un privilegio.
La Banda de la Trinidad Sinfónicaestá sonando fenomenalmente bien, hay que ser conscientes de la media de edad actual de los componentesy esa corta vida que aún tiene para conseguir sonar como están sonando de bien. Me alegro muchísimo por ellos porque los comienzos fueron duros.
-Como espectador privilegiado desde la posición que ocupaste tras la Señora ¿Qué te pareció el Mater Dei en conjunto?
Un día distinto, especial. Me gustaron muchos puntos del recorrido, creo que hubo de todo un poco, como tiene que ser.
Verlo desde fuera cambia la visión total de cómo se ve desde dentro, por ejemplo cuando vas en la mesa trabajando y estas mal, piensas que el trono va mal también, y no es así. desde fuera se ve realmente bien.
- Los que te seguimos un poco, sabemos que andas últimamente muy liado con bandas sonoras, ¿En qué andas trabajando ahora mismo?
Pues para cine estoy involucrado en dos cortometrajes para una productora de San Petersburgo, y de marchas acabo de finalizar “Stmo. Cristo de los Milagros” para Zamarrilla, terminando otra para la cofradía de la Amargura de Jaén, otra para una sintonía de un programa de radio y espero poder terminar un nuevo encargo para la Soledad de Mena.
-¿Cómo es un día normal de la vida de José Antonio Molero Luque?
Pues como cualquier persona: Llevo a mi hijo al cole, atiendo mis dos negociosy mi empresa e intento conciliar la vida familiar y laboral-musicallo mejor posible, ¡que no es poco! Jajaja.
TEST COFRADE:
Un Cristo: Cristo de la Redención.
Una virgen: Trinidad.
Una hermandad: Mis compañeros de la Mesa.
Una calle de Málaga: Siempre Larios.
Un aroma: Pan recién hecho .
Un sabor: Vino tinto.
Un barrio: Los Corazones (donde me he criado).
Una iglesia: Catedral.
¿Las procesiones de día o de noche?: Noche.
¿De ida o de vuelta?: Vuelta.
Una marcha: Nazareno del Paso (Fco. Haro).
Un instrumento: Piano.
Una banda de Málaga: Todas, por el trabajo, esfuerzo y uperación.
Una banda de fuera de nuestra provincia: Julián Cerdán (Sanlúcar de Barrameda).
¿Que le falta a la Semana Santa de Málaga? Amor propio.
¿Qué le sobra? Exceso de ego de muchos que forman parte de ella.
Si yo te digo barrio de la Trinidad tú me dices: Arte.
¿Y si te digo Málaga?: Privilegio.
¿A quien admira José Antonio Molero Luque? A toda persona capaz de transformar su inquietud en cualquier tipo de arte.
Sin más darle las gracias a José Antonio Molero Luque por prestar su tiempo a contestar nuestras preguntas, por todo lo que significa para este grupo y desearle suerte en todo lo que emprenda, seguiremos disfrutando de su música y sobre todo de su amistad y compañía.
Málaga, a 13 de noviembre de 2013
"No fue un día más"
El día amanecía pausado, y sobre los geranios que colgaban del balcón número 14 de la calle San Quintín las tímidas gotas del rocío que había dejado la noche anterior se iban evaporando lentamente. Los Sábados suelen ser tranquilos en casa de María, pero este Sábado era distinto, sin darse cuenta y después de muchos años rezándole al señor de Málaga, por primera vez, esta señora, trinitaria de cuna, iba a mirar de una manera totalmente distinta a esa madre que espera y escucha orgullosa desde su rincón las peticiones que cada día recibe su hijo.
Solo dos días antes, María, que venía de comprar el pan para hacerle la merienda a su nieto David, reparó en algo que le llamo la atención. Un señor mayor, muy simpático y con ojos de niño estaba pegando un extraño cartelito en su puerta. – ¿Que vendes hijo? – Nada señora, estaba pegando un cartelito en la puerta para que todo el vecino que quiera y pueda engalane sus balcones para el Sábado, que es el día de la Trinidad, ¿Le molesta que ponga el cartel aquí? - ¡No, no hijo por Dios!, cuelga lo que quieras –Gracias señora, gracias…Reparó María en el cartel y se fijó en la cara de la Virgen de la Trinidad, una foto que quizás había visto mil veces pero que de repente hoy, veía de otra manera…
A unos kilómetros distancia en el malagueño barrio de la Luz, en calle conejitos, Manuel se viste rápido. Llega tarde, como casi siempre, pero esta vez tiene más prisa, se siente distinto. Hoy Manuel tiene más ganas que nunca de llegar al ensayo y sentirse partícipe de esa magia que se crea cuando un grupo de tantas personas se ponen de acuerdo para que a la vez y de forma precisa unas cuantas notas musicales se fundan en un solo sonido dando lugar al arte de la música. Manuel tiene 11 años y hace poco más de uno que descubrió su auténtica pasión: tocar la corneta. Fue el Lunes Santo de 2012 cuando esperando en la Plaza Jesús Cautivo para ver a su padre llevar a la virgen de la Trinidad reparó en un chico que iba tras el trono en la banda sinfónica de la Trinidad. En una de las primeras filas de la banda, este chico se lleva el instrumento a la boca y de él sale una nota potente y llamativa. Quedo prendado de ella al instante, desde entonces y para gozo de su padre Antonio, que ve como su hijo se involucra en el mundo cofrade, pasa a pertenecer a la escuela de música de la Sinfónica de la Trinidad. Se estrenó en la Semana Santa de 2013 y le supo a poco, se quedo con ganas de más, desde entonces cuenta los días para que llegue un día que hasta hace poco ni siquiera sabía que existía. El 25 de Mayo de 2013, día de la Trinidad…
Raúl es un tío diferente: cofrade, creyente (a su manera), serio…pero ante todo es buena persona, y eso lo sabe él y todo el que lo conoce de verdad. Hoy va a pasar por el aro, como cada año. Hoy, casi sin importarle, va a ponerse un traje oscuro, corbata y zapatos. Raúl es hombre de trono de la Trinidad, y la verdad es que ni el mismo sabe por qué, pues aunque sus padres lo llevaban de pequeño a ver las procesiones nunca le inculcaron un sentir cofrade lo bastante sólido como para involucrarse en el mundo de las cofradías. No pasan de las cinco de la tarde cuando Raúl desde el barrio de Nueva Málaga emprende el camino con paso firme por el camino de Antequera hacia el barrio de la Trinidad. Al llegar a San Pablo, Raúl repara un instante en la capilla de sus sagrados titulares, ahí está Él, el Señor de Málaga, solo, y por un momento recuerda el por qué es hombre de trono trinitario. Raúl llego aquí tras Él, pero pronto le trastocarían los planes…”Sólo nos quedan túnicas para la virgen” recuerda Raúl como si fuera ayer mismo “Vale” respondió él, sin darse cuenta que en ese mismo instante estaba estableciendo un vínculo que nunca jamás se rompería. La vio y se enamoró, amor a primera vista le llaman, y ahí está Raúl: en una iglesia, vestido casi como un novio y con lo más bonito que él nunca vio a la vera de la puerta de San Pablo como esperando una invitación para salir de la mano a pasear. –Hermano, (despierta Raúl de su extraño sueño), -¿Sacas el trono no?, le pregunta un hombre grande con cara seria.- Sí, ¿qué pasa?, responde Raúl –Nada, toma esta corbata es de nuestra banda, ellos no las van a utilizar hoy y hemos pensado que sería bonito que llevásemos las corbatas del color de su manto, acuérdate de devolverla al final ¿vale? –Sí, gracias…Se quedó entonces mirando Raúl esa corbata malva, con el nudo ya hecho, y pensó en lo bonito de la simbología de ese gesto. Una corbata, un lazo al fin y al cabo, que ese día unía banda con hombres de trono bajo un color, bajo un manto, bajo un objetivo común: Ella.
Los nervios son cada vez mayores. Ella está más guapa que nunca, hoy quiere lucirse, las puertas se abren y los rayos de sol primaverales de esta tarde de sábado acarician la cara de la niña de San Pablo. Suena Alma de la Trinidad, porque como dice un buen amigo con toda la razón, los tronos en Málaga salen con el himno nacional, pero estamos en la Trinidad, y aquí se sale con Alma de la Trinidad. Al terminar la difícil maniobra de la bajada de escalones, los hombres de trono se estabilizan en la calle, cogen el ritmo de la marcha y comienzan a andar.
Tras la primera parada, Raúl que tiene la estatura perfecta para ir en la parte delantera del trono, se gira para verla en todo su esplendor. La mira y pierde la noción del tiempo y solo el leve toque en la espalda del capataz lo despierta de ese estado de “embobamiento” –A ver, ponte recto, baja los codos del varal, dice el capataz,- bien, pasa un puesto más adelante ¿vale? Eres más alto que tu compañero… sigue el hombre con su tarea. Mientras, Raúl repara en algo que le llama la atención. Una señora que se para delante del trono un instante y de la mano de un niño pequeño y de repente sale corriendo – ¡Corre David, que nos da tiempo!, dice María -¿Dónde vamos abuela?, pregunta el niño sin saber muy bien lo que pasaba –Nada hijo, una deuda que tengo con la virgen… Callejea María por las deterioradas calles que la vieron crecer, entre los corralones de esos vecinos que ya hoy no están y llega a su destino. María tiene un objetivo, ofrecerle una modesta ofrenda floral a la Virgen de la Trinidad. Se detiene María un instante en la floristería, y de un dinero que cada vez le cuesta más estirar para mantener a su hijo y a su nieto, compra dos docenas de claveles rosas y sigue su camino…
Manuel ya ha calentado el labio de nuevo, y tras las primeras marchas en las que se pone siempre un poco nervioso, ya se encuentra en su salsa. Su padre, es ahora el que espera para verle tocar desde la Plaza de la Aurora y eso a él le hace ponerse más derecho, su madre lo saluda y él mantiene las formas saludando sólo con la mirada, ya hemos pasado la peña trinitaria y está sonando Coronación de la Trinidad, su marcha favorita, pues en esta marcha las cornetas tienen un papel crucial. Sigue atento al movimiento de las andas, le gusta ver que se mueven al ritmo de la música y de esa manera se siente partícipe en la forma de andar de la Señora. Al pasar por el mosaico repara en la inscripción que hay debajo “Trinidad a tus pies” dice en él y lo repite para sí mismo “Trinidad a tus pies…Trinidad a tus pies…”como intentando buscar el significado de ese lema que tanto le llama la atención.
Sigue el cortejo subiendo por calle Trinidad y tras el cortés saludo a los hermanos de la Salud, el trono gira a la derecha y encamina calle Malasaña. Todo sigue su curso y María desde el balcón de su casa espera ya ansiosa a ver el bello rostro de la Trinidad. Poco a poco el trono se va acercando a la curva y a María se le cae una lágrima cuando consigue verla. Aprieta María la mano de su nieto David y le pide por él, por su hijo, el cual está pasando una mala racha económicamente, y por su marido Juan, en el cual van siendo cada vez más evidentes los estragos que produce la edad. Sorprendiéndose ella misma se arranca con un emocionado “¡Guapa!” y repara en su modesta ofrenda, la cual había preparado de manera improvisada y minuciosa sobre una caja de cartón minutos antes. David y María comienzan a tirar pétalos al paso de su Virgen de la Trinidad y desde su privilegiada posición observa María un matiz en la cara de la Señora en el cual no había reparado nunca, desde esa posición y en ese momento en concreto, María tiene la sensación que la Virgen de la Trinidad le sonríe, y se siente bien, se siente acogida por Ella, bajo su manto de enorme consuelo y no puede evitar de nuevo el llanto. Se agacha María y besa a su nieto que no entiende mucho que acaba de pasar pero que seguro no olvidará jamás.
Con la cabeza aún llena con los pétalos que tiraron María y David desde el balcón de calle San Quintín, se encuentra Raúl entrando al convento de la Trinidad, allí espera nuestra otra banda, la de cornetas y tambores para tocar a su titular. Se palpa en el ambiente algo especial, la Virgen de la Trinidad vuelve al convento a visitar a esas monjas de clausura que esperan emocionadas. A la salida del templo, Raúl empieza ya a notar el cansancio de trabajar entre unos varales tan estrechos, pero la noche cae y cuando en otra parada se gira de nuevo a ver el rostro de su Trinidad piensa que en ese momento no hay sitio en el mundo en el que mejor pueda encontrarse que allí.
Sigue su curso la procesión, y se acerca poco a poco a la casa-hermandad. Manuel esperaba este momento, sabe que va a sonar rezo a tus pies y para él representa el mejor momento de la noche, el trono se mueve al compás de la marcha pero a paso corto, como queriendo estirar un momento que, desgraciadamente, y como todo en la vida, debe pasar. La primera parte de letra suena y Manuel junto a sus compañeros y a sus padres que lo observan bajo el mosaico de la coronación canta esas letras que son hoy por hoy todo un himno para los trinitarios, llega el fuerte y suenan las cornetas, se emocionan todos y arranca el trono a paso largo, como queriendo ahora ganar esos metros que dejó antes de ganar, su calle la espera y ahí está Ella, que a pesar de ir en unas andas pequeñas llena la calle sólo con su cara y sigue su camino: alegre, triunfal sobre los hombros de unos hijos que se postran a sus pies.
El final se aproxima y ya en la plaza de San Pablo, María busca un sitio que le permita entrar a la iglesia a despedirse de Ella. Alma de la Trinidad vuelve a sonar y por un momento Raúl repara en algo que no había pensado hasta ese instante: se llevan a la señora a restaurar, por lo que estará unos meses sin verla. Aprovecha Raúl esos últimos instantes con Ella y empieza a echarla de menos, aún estando presente, nota que se le hace un nudo en la garganta solo de pensar que, durante un tiempo, no verá su divino rostro cuando se asome a las rejas de su fe. Alma de la Trinidad da los últimos coletazos y cuando termina, un orgulloso Manuel se abraza con sus compañeros, han hecho bien su trabajo y seguro que la Señora estará orgullosa de ellos, se despide de sus amigos y de la mano de sus padres se aleja calle Trinidad arriba contándoles sus mejores momentos del día: la comida que habían tenido con los compañeros de la Mesa de la Trinidad, lo bonito que quedó Coronación en la plaza de la Aurora, le pregunta a su padre el por qué de la inscripción del mosaico de entrada a calle Trinidad, pero sobre todo, recuerda lo emocionada que notó a una señora que desde un balcón de calle San Quintín tiraba pétalos de flor a la vez que no podía contener las lágrimas al paso de la Señora. Su padre lo escucha y se siente orgulloso de poder compartir con su hijo esa pasión por María Santísima de la Trinidad, una herencia que traspasa lo material, una herencia que quedará para siempre uniendo a padre e hijo.
Casi no queda nadie en la iglesia y ya con el trono en el suelo, tras quitarle las patas, puede Raúl observar de más cerca si cabe el rostro de la Trinidad, termina de despedirse de Ella y entre las caras que ve a su salida reconoce una con la que se topó horas antes. María sigue emocionada mirando a la virgen de la mano de su nieto y Raúl que pasaba por allí saca del bolsillo interior de su chaqueta la tarjeta que contenía su posición en los varales del trono ese día con la foto de la Trinidad en una de sus caras. Sin pensarlo se la da a María “-Para usted”, dice Raúl, “-¡Ay! gracias hijo” responde agradecida María, mientras sacude con su mano izquierda los últimos pétalos que quedan entre el pelo engominado de Raúl… Un gesto simple que significa mucho para dos personas que sin conocerse, durante unas cuantas horas al año viven la pasión de querer a alguien que de alguna manera les da consuelo y los escucha, algo que une a dos personas lejanas en tiempo y en edad. Tras una última mirada a su manto malva, ambos bajan las escaleras de San Pablo y cada uno toma una dirección opuesta.
Cuando ya casi alcanza Raúl calle Mármoles, repara en un señor bajito que le grita a lo lejos -¡La corbata!, le dice, y Raúl que reconoce la voz, observa a un hombre de baja estatura que anda a paso rápido hacia él, este vuelve a decirle: -La corbata compañero, que hay que devolvérsela a la Banda -¡Ay sí, perdona!, de verdad que no me he dado cuenta, dice Raúl mientras se afloja el nudo. –No pasa nada hombre, gracias. –A ti, responde Raúl, y a modo de despedida le suelta algo que lleva toda la tarde escuchando de la voz de ese hombre – ¡Trinidad a tus pies! El hombre se vuelve y estrechándole la mano le responde –Ahora y siempre hermano, ahora y siempre.
Málaga, a 17 de junio de 2013
"¡COMO HEMOS CAMBIADO!"
Hola hermano, ¿Cómo estás?, me imagino que bien, ¿Qué tal por ahí arriba?...mejor no me digas nada, esa es una de esas cosas que prefiero averiguar “a mi manera”
Quería hablarte de algo tan indescriptible que aún no sé cómo explicártelo. Ojalá pudiera meter en un frasco ese aroma a azahar y cera quemada que aún hace que me transporte a ese día soñado por todos, ojalá pudiera darte sólo una muestra de la bendita gama de colores que llevaban las flores del trono de nuestra madre cuando salió de nuevo a enamorar a una Málaga que ahora sí la espera, ojalá pudiera explicarte las miles de lágrimas que volvieron a caer ante la mirada de Jesús Cautivo,… pero que te voy a contar, tú estás frente a Él cada día, seguro que sabes de lo que te hablo.
Cómo ha cambiado todo desde que te fuiste, fueron tantos Lunes Santos los que te vi sufriendo desde calle Mármoles llevando a la Señora que no te creerás lo que te digo. Tengo que decirte que hace ya años que decidí pasar el Lunes Santo bajo Ella, en el centro, allí donde cae su mirada, con un grupo de hermanos que trabajan durante todo el año para Ella gane ahora el terreno que tanto tiempo dejó de ganar. De verdad, tengo que explicarte este día…
Te diré que el día empezó temprano, no en cuanto a hora, pero sí en cuanto a fuerzas, ya sabes que me gusta acompañar a la Salud de vuelta a nuestro barrio. Este año el tiempo volvió a hacer un poco de las suyas pero teníamos seguridad de que salíamos desde tempranas horas de la tarde. Algunos hermanos de la Mesa, desde hace ya algunos años, nos reunimos en la casa-hermandad cada Lunes Santo por la mañana para “acondicionar” nuestro lugar de trabajo y para echar una mano a lo que haga falta, aunque ya sabes que las manos abundan por allí, más en estos días. Te diré que este ha sido un año especial, pues como sabes desde hace poco dos personas importantes para este grupo descansan ahora a la vera de nuestra madre y ellos igual que tú hacen fuerza también para llevar este barco a buen puerto. Ya sabes también lo que me costaba comer estos días con tanto nervio, aún hoy me cuesta y sigo recordando esos días en los que te veía ataviarte con ese traje oscuro tan remendado y gastado por los varales en las horas previas, cuando me decías que levantase la vela bien alta para que Ella pudiera verla. Te contaré que “mi Lunes Santo” ya no empieza a las 19:00 de la tarde como antaño, ahora tengo una cita obligada unas horas antes, en un sitio que seguro te es familiar…
17:30 Peña Trinitaria, comienzan a llegar a cuenta gotas los primeros “pretendientes de la alegría” como bien dijo nuestro hermano Paco en su pregón. Nos gusta reunirnos en este emblemático lugar del barrio, allí donde la opinión de cada uno de nosotros es valorada y escuchada. Aquí hablamos, nos emocionamos, nos abrazamos…en definitiva, vamos entrando en calor. Es una pena que no hayas podido conocer a una persona, es un tío especial que no puede meter el hombro físicamente pero empuja con la fuerza de 10 personas, como siempre el hermano Flores supo motivarnos más aún de lo que estábamos y levantó, como de costumbre, el corazón de los cerca de 60 trinitarios malvas que allí se encontraban. Poco a poco se acerco el momento más curioso de la tarde, al menos para mí, un momento que cada uno de nosotros ha sufrido y disfrutado después, ese momento en el que los nuevos se presentan. Uno a uno, presentados por Paco, fueron saliendo a pronunciar unas palabras a ese coro de buena gente guasona cada uno de los nuevos “fichajes”. Te diré también que después formamos una “marea malva” que previo rezo en nuestro mosaico subió calle Trinidad en busca de su madre, pero antes te quiero hablar de unos “chaveas” que no has llegado a conocer. Son músicos, trinitarios y atomizan un grupo humano inigualable de buena gente que cada año ponen las notas precisas para que nuestra madre luzca como se merece por las calles de Málaga. Ellos quisieron abrirnos las puertas de su casa en el día más importante del año y ya consolidado como tradición acudimos a la cita de hermandad con nuestra banda, esa que plasma como nadie las notas de una marcha que es santo y seña de todos los hombres de trono trinitarios y que levanta al más plantao.
Te diré también que la espera volvió a ser larga, pero esta vez teníamos una cita obligada de difícil cumplimiento, como sabes nuestro compañero Ray se fue allá por el mes de Agosto a “ese lugar del que dicen se acaba volviendo siendo mejor persona” una placa en la madera del trono de nuestra madre honra a este compañero, a este amigo, a este hombre de trono que tantos buenos momentos nos dejó…te diré que deja buen legado, pues tanto su hermano como su hijo estaban donde tantas veces el se dejó el alma empujando por llevar a la gloria a nuestra madre.
El camino empezaba de nuevo, te diré la verdad, sufrimos… sufrimos mucho, pero a eso íbamos, y sufrimos disfrutando, porque la Trinidad hermano mío ya no va sola dando bandazos por una calle que minutos antes disfruto viendo a su hijo, ahora Ella es la atracción, sin estridencias, Ella va al paso, abierto y elegante como las olas tranquilas de la malagueta….un paso, otro, otro pero ojo que sabemos escuchar la música, fuimos pioneros en dar “un izquierdo” tras tres mecidas, y lo llamamos paso trinitario y bueno, lo metemos cuando es necesario. Te diré que como siempre hubo más gente en “nuestra tribuna” que en la oficial, si, esa tribuna autentica, la que espera hasta altas horas de la madrugada sin importarle que el día siguiente sea laboral, si hermano, la tribuna de los pobres, allí donde te gustaba esperar a las cofradías de nuestra Málaga. Sonaron dos marchas especiales, muy especiales para todos, pero sobre todo para un componente de este grupo que tuvo la inspiración necesaria para crear tales piezas. Molero es un tío singular, una de esas personas a las que hay que conocer. Recuerdo cuando en 2012 tras el paso por tribuna oficial le preguntaron tras sonar estas dos marchas “¿En qué pensabas Molero?”, respondió tajante “¡En la Trini!...Si hermano, este es un grupo peculiar y te hubiera gustado pertenecer a él, sobre todo por momentos como el que te voy a narrar, con el trono andando muy lento y meciéndose al compás salió desde dentro de nuestra Mesa un grito desgarrado, un “quejío”, un rezo por Málaga que nuestro compañero Fito supo plasmar y que es y será uno de esos recuerdos que me acompañaran hasta el fin de mis días. Qué decirte de calle Trinidad…se te hacía eterna por aquél entonces pero ahora es otra cosa, te sorprenderías de nuevo al ver cómo anda nuestra señora de vuelta al barrio, Ella no se merece menos, y bueno ya sabes lo que viene después, otro año de espera, de dulce espera, pues ahora el recuerdo no puede ser mejor.
Seguro que hoy por hoy te sientes orgulloso de cómo se luce tu Trinidad por las calles de Málaga, sólo pido que nos sigas ayudando, como siempre hiciste, que sepas que tenemos muy presente de dónde venimos, que somos trinitarios y que lo que ahora parece fácil antes no lo era, y por eso siempre miraremos al futuro sin dejar de tener presente el pasado. Sí hermano, este ha sido un año histórico, ha sido sencillamente el mejor año jamás vivido.
Gracias por hacerme trinitario, ¡Trinidad a tus pies!
Málaga, a 11 de abril de 2013
Entrevista a Manolo Ruiz
En esta nueva entrevista, tenemos el placer de compartir un rato con Don Manuel Ruiz Campos, director de nuestra Sinfónica de la Trinidad. Manuel es natural de Antequera y lleva toda una vida dedicado a la música, e inmerso desde 2007 en la dirección de la Sinfónica; vamos a conocer un poquito más a fondo al poseedor de la huella trinitaria 2013 Don Manuel Ruiz, más conocido entre nosotros como “Manolo el director”:
-Muy buenas Sr Manolo, a escasos días del comienzo de la Semana Grande, supongo que estarán de trabajo hasta arriba ¿ Como van esos ensayos ?
Los ensayos van a tope y menos mal que solemos programar con bastante tiempo, lo llevamos bastante bien, pero siempre a última hora surgen cosillas que si traslados, montajes de nuevas marchas y es lo que ahora nos tiene más ocupados, pero la masa grande la tenemos ya estructurada sin ningún tipo de problema.
-Conocemos de Manolo, que es el director de nuestra Sinfónica, que es de Antequera y que es un hombre que ama la música, pero como es el día a día de Manolo, háblenos de usted.
Pues me levanto escuchando música y me acuesto escuchando música y siempre pensando en mi banda que es muy importante para mí, aunque esté en mi trabajo tengo parte de mi cabeza puesta en la banda, que si las nuevas partituras, que si una nueva forma de motivar a los chicos , y ese es mi día a día.
-Para la entrega de la huella, estábamos entre usted y otra persona, lo llevamos a votación y salió Manolo con clara mayoría. Se ha valorado el esfuerzo, el compromiso y la dedicación que tiene usted para con su banda, ¿le hizo ilusión recibir este pequeño obsequio de nuestra parte? Cuéntenos como vivió ese momento.
Me habéis dejado patidifuso no me esperaba este gran detalle de vuestra parte, aunque en realidad la huella es de toda la banda porque son los que al final reflejan mi trabajo en la calle. Me quedé sorprendido y os lo agradezco mucho, por la noche llamé a Antonio Jiménez y le conté lo que estaba sintiendo en ese momento, fue cuando pude soltar todos los nervios que llevaba acumulados desde por la mañana, muy contento y muy agradecido la verdad.
-¿Cómo llegó Manolo a la Trinidad?
Pues llegué de la mano de Antonio, estaba buscando director porque se habían quedado sin él y me lo comentó, yo le dije que no me importaba en absoluto, que si le gustaba mi forma de trabajar que me llamara y si que no pasaba nada, tan amigos. A partir del primer ensayo me comentó que le había gustado tanto a él como a la gente que había y a partir de ahí fue surgiendo todo hasta llegar al proyecto de la escuela que es el más ambicioso y es en el que ahora estamos.
-Se le hace duro o cansado el tener que ir y venir de Antequera a la Trinidad para ensayar con su banda.
Ya lo hago por inercia (risas) ya muchas veces mi mujer me dice vete ya porque estas pensando en Málaga mas que en tu casa y es la verdad.
-Según Manolo, ¿cuáles son los principios fundamentales para que un proyecto como el de la Sinfónica salga adelante de la forma de la que está saliendo?
Las personas siempre, en cualquier tema las personas son indispensables y en este caso los padres de muchos niños ya que los apoyan y ayudan mucho. Al final el principio de la banda es que somos la banda de la cofradía y eso es lo importante, tratamos de meterle el espíritu cofrade y trinitario desde el primer día que llegan aquí. Como habrás observado siempre reina el buen ambiente y tenemos presente a la Trinidad en cada momento, luego cada uno musicalmente llegará o no llegará pero ese espíritu siempre está presente
-Supongo que aparte de enseñar música, se trabajará con la educación y los valores de los chicos y chicas que componen esta magnífica escuela de trinitarios.
Por supuesto, tenemos una escala de valores la cual llevamos a rajatabla, porque lo primero que formamos son personas luego ya viene el músico. Hay chicos que aquí no han funcionado por eso mismo, porque no se han adaptado digamos a nuestra forma de trabajar, no han comprendido el sentido de cofradía ni de ser cofrade.
-Siempre que hemos tenido oportunidad de coincidir con varios integrantes del grupo, se nota que es un grupo alegre, joven y en el que reina el buen ambiente, como se consigue ese aura de energía positiva que genera nuestra banda.
Con mucha ilusión, ponemos mucha ilusión en todo lo que hacemos desde la junta directiva, los profesores y los niños, y con esa ilusión vamos haciendo el camino y trazando nuestra línea en él. Siempre pensando en lo positivo, no queremos rivalidades, y nuestra única satisfacción es el trabajo bien hecho.
-Disculpe mi ignorancia en materia musical, pero como se monta una marcha, cuáles son las pautas a seguir, se establece siempre el mismo patrón o cambia según la composición.
Cada marcha es un mundo, lo primero que se hace es una lectura para ver que tipo de carácter tiene esa música, una vez hecho esto intentamos reproducirla lo mejor posible, y el paso más difícil es transmitirle nuestra seña, ya que queremos que tenga un sonio propio con personalidad, que suene a Trinidad.
-Usted mejor que nadie sabe la unión que hay entre mesa y banda, ¿a que cree que se debe esto?
Hay una buena conexión porque los miembros de la mesa dieron un voto de confianza bastante fuerte cuando iniciamos el nuevo proyecto de la escuela y la banda lo notó, notó el estar apoyado por vosotros. Pienso que Antonio Jiménez y la gente de la cofradía puso mucho de su parte y depositaron confianza en unos niños que llevaban muy poco tiempo tocando.
-¿Que es de lo que mas orgulloso se siente de su banda?
De los músicos, de cada uno de ellos, desde el primero hasta el último porque es muy importante que sigan de manera fiel aquí, independientemente del director o de la junta que sea.
-¿Que están intentando mejorar?
La escuela es lo que más intentamos mejorar, y por supuesto la banda siempre se intenta mejorar ya que nunca se termina de llegar a la perfección, aunque es cierto que cuando alcanzas ya un nivel cada vez es mas difícil avanzar, pero con trabajo todo se consigue.
-Esta misma cuestión se la hicimos a Antonio Jimenez, ¿Varía mucho tocar detrás de una imagen que no es la Trinidad? Supongo que el sentimiento será distinto.
El sentimiento por supuesto es distinto, aunque luchamos porque siempre tengamos el mismo sello de identidad, que representemos a la cofradía. Pero realmente cuando llega la hora de tocar en el pregón, en el traslado o el Lunes Santo es el momento más importante, ya que tienes una ilusión contenida que es cuando deseas soltarla, imagino que a vosotros os sucederá lo mismo.
-¿Cúales son las pretensiones de Manolo para este Lunes Santo 2011+2?
Que el grupo se adapte bien a la procesión, que la música os sirva para daros apoyo y fuerzas y soportar el calvario que sufrís en el recorrido, para acompañaros y motivaros. Y ya puestos a engrandecer, pues aportar nuestro granito de arena a la Semana Santa de Málaga que es una de las más importantes.
TEST COFRADE:
Un cristo: El Cautivo.
Una Virgen: La Trinidad.
Una marcha: Mather Mea y Trinidad Sinfónica.
Una banda (que no sea la suya): Miraflores.
Le gustaría tocar detrás de: Todas.
Un instrumento que le hubiera gustado tocar: La Guitarra.
Un compositor: Font de Anta.
Las procesiones de día o de noche: Depende.
Ida o vuelta: De vuelta.
Un momento en la Semana Santa: El momento del encuentro.
Si te digo barrio de la Trinidad tu dices: Mi vida.
A quien admira Manolo Ruiz: A todas las personas que se entregan de verdad.
Un deseo para este 2013: Fuerzas, ilusión y trabajo.
Málaga, a 17 de marzo de 2013
Entrevista a Pepe Palma
“(Un cartel) es un trabajo muy concreto que suelo tener en mente porque tienen fecha de entrega y nada más que me lo encarga la cofradía ya estoy pensando en lo que voy a hacer. Es una cosa que me viene casi hecha”.
Queremos acercar a todos los seguidores de nuestro pequeño rincón trinitario al artista que este año tiene el placer de plasmar el rostro de nuestra madre en nuestro ya tradicional cartel.
José Palma Santander, nacido el 8 de Septiembre de 1945 (día de la Victoria) en el barrio del Perchel, solo así se puede entender el arte que derrocha este pintor, malagueño por los cuatro costados y hermano de la Archicofradía de la Sangre y Cautivo-Trinidad. Nos recibe en su casa, en el barrio de la Trinidad con la amabilidad, cercanía y sencillez de todo buen hijo de vecino de un barrio como el perchelero.
Con todos vosotros Pepe Palma:
Resaltando la experiencia que tiene usted cómo cartelista de cine, ¿Cómo se pasa de pintar a estrellas de la gran pantalla a ser cartelista cofrade?
-El salto fue muy grande, pasar de estar tantísimos años pintando carteles de cine y actores a pintar imágenes religiosas fue un salto grande, pero como me gusta tantísimo la Semana Santa y el cine, más la Semana Santa que el cine, (puntualiza) no me costó mucho adaptarme ya que además de estar pintando carteles de cine hacía algunas cosas religiosas. Por aquel entonces trabajaba, teniendo 14 años, en un taller de bordados cerca de la plaza de la Marina, en la calle que desemboca a calle Córdoba, era un ático y se estaba bordando el manto de María Santísima del Gran Perdón y claro, al estar allí me relacioné mucho con la cultura cofrade, veía muchas cosas y me encargaban algunas pinturas de vez en cuando de algún santo o algún Cristo.
¿Cómo trabaja Pepe Palma? ¿Comparte el dicho de Pablo Picasso de “Cuando me llegue la inspiración, que me pille trabajando”, o cree usted que un artista no necesita horarios y ataduras a la hora de plasmar su arte, y depende más de la inspiración que tenga ese día?
-Pues verás, yo de antemano suelo estar condicionado a que tengo que hacer un cartel, porque mayormente lo que hago son carteles para Semana Santa, y es un trabajo muy concreto que suelo tener en mente porque tienen fecha de entrega y nada más que me lo encarga la cofradía ya estoy pensando en lo que voy a hacer, es una cosa que me viene casi hecha.
¿En qué momento del día se siente más inspirado Pepe Palma para pintar?
-Siempre se está inspirado mañana, tarde o noche suelo estar inspirado, pero yo trabajo de noche, y es porque cuando empecé a trabajar con 14 años pintando carteles de cine estos se pintaban en sótanos o sitios cerrados donde se tenía que pintar con luz artificial, pero ya estoy tan acostumbrado que me da igual la hora a la que me ponga, muchas veces pinto de noche y cuando me levanto y lo veo por la mañana no me varían los colores.
Pintó usted el cartel del 75 aniversario de nuestra cofradía, donde se plasmaban las dos imágenes marianas que ha tenido nuestra corporación nazarena en su historia, háblenos de ese cartel.
-Me indujeron un poco a lo que querían, ya que fue la Virgen de la Trinidad la que fundó la cofradía y cuando se me ocurrió la idea…la Virgen muy grande y el Cautivo más en pequeñito pues se me ocurrió poner a la Virgen de la Trinidad antigua, que es la que yo conocí cuando era pequeño, y que fue realmente la que fundó la cofradía, y por eso decidí en ese hueco (me señala la posición de nuestra antigua titular en un pequeño cartel) pintar a la antigua imagen y la verdad es que la gente de la cofradía no se lo esperaba.
¿Qué le dice la imagen de María Santísima de la Trinidad Coronada?
-Es una dolorosa con mucho atractivo. Lo que me da es pena de ver lo sola que va casi siempre por el recorrido oficial, yo tengo las sillas frente a la tribuna oficial y siempre veo como la gente se va cuando pasa el Cautivo y me dio mucha alegría ver el año pasado la cantidad de gente que se quedó a esperar a la Virgen de la Trinidad, porque es una Virgen muy importante.
¿Hay alguna imagen que Pepe Palma tenga especial interés en pintar y que aún no haya tenido la oportunidad?
-La verdad es que no, prácticamente he pintado para todas las cofradías y ahora mismo no se me ocurre ninguna que se me haya quedado.
¿Que se siente al terminar una obra? ¿Sabe el artista cuando está creando algo que va a gustar a la mayoría de la opinión pública?
-Yo cada vez que termino una obra pienso, además de en mi gusto cofrade, en que a una parte importante los cofrades le va a gustar, pero no a todos porque si no sería el no va más y siempre es bueno recibir críticas constructivas. Al principio me criticaban mucho por cargar de imágenes los carteles, pero las composiciones me venían de mi época de cartelista de cine, ya que antiguamente los carteles de cine prácticamente te contaban la película entera en el cartel y eso es lo que a mí siempre me ha gustado, además de esta manera no se disgustan por ninguna parte en la cofradía por si pinto al Cristo o a la virgen, o a un nazareno de una sección o de otra (ríe).
¿Qué es la Semana Santa para Pepe Palma?
-La celebración que más me gusta…me gusta la feria, no me gusta nada el carnaval y ya te digo, es lo que más me gusta.
¿Qué significó para usted el encargo del cartel oficial de la Semana Santa en 2011?
-¡Uff! Aquello fue demasiado, siempre me decían que tenía que hacerlo algún año pero ese en concreto no me lo esperaba y me dejó descuadrado. Fue en una boda, cuando se me acerco Jesús Castellanos, que en paz descanse, y me dijo que teníamos que hablar y ahí es cuando me encargaron el cartel oficial.
¿Le reza Pepe Palma a alguna imagen en especial?
-A Dolores del Puente, es la Virgen de mi mujer y la mía también ya que nací al lado, donde actualmente está la casa-hermandad del Huerto, también a la Virgen de la Esperanza le tengo una especial devoción pero ya te digo que hay muchas porque cada vez que me encargan un cartel nace un vínculo con la imagen al ver como la plasmas en el cuadro.
¿Cómo le llega el encargo para pintar nuestro cartel?
Pues a través de un amigo mío que es “mu pesao” (ríe) que me puso en el compromiso y yo para no decirle que sí y hacerme de rogar le decía…”veremos a ver” porque este año lo he tenido muy liado con los carteles de Pollinica y Salud además de la pintura de la nueva capilla de Gitanos.
¿Había oído hablar de la Mesa de la Trinidad?
-Si claro, ya te digo que soy hermano del Cautivo y siempre que voy a la cofradía me reciben con los brazos abiertos.
¿Podría hablarnos de cómo fue su niñez en el barrio del Perchel?, ¿Qué recuerdos tiene del barrio de La Trinidad?
-Lo que ha pasado con el Perchel y la Trinidad es una pena, eran dos barrios que tenían mucho encanto, que a pesar de ser barrios humildes se vivía una gran convivencia entre los vecinos, había muchos rincones con encanto. Yo vivía donde está ahora la casa-hermandad del Huerto y recuerdos tengo muchos…En Semana Santa ir con mis amigos a las iglesias, ver montar los tronos y había un ambiente que ya se ha perdido por completo.
El barrio de la Trinidad lo han destrozado, se podría haber hecho en Málaga con el barrio del Perchel o la Trinidad lo mismo que en Sevilla con Triana o La Macarena, pero no sé por qué empezaron a echar abajo las casas antiguas y a construir unos edificios horribles, porque los nuevos bloques que están haciendo en la Trinidad son de pena.
Dejando de un lado el ámbito cofrade, ¿Que aficiones tiene Pepe Palma?
-Pues aparte de la pintura y el cine me gusta mucho la música y el baile.
¿Cómo es un día normal de Pepe Palma?
-Desde hace dos años el día normal de Pepe Palma es levantarse pensando en su nieto, que tiene dos añitos ahora y que va a ser un gran cofrade y bueno, pensando en si tengo algún trabajo que hacer, en acompañar a mi mujer a hacer los recados y en fin, lo mismo que cualquier persona.
TEST COFRADE:
Un Cristo: El de la Buena Muerte.
Una virgen: La Esperanza
Una hermandad: Mi Archicofradía de la Sangre.
Una calle de Málaga: San Agustín.
Un aroma: El del azahar en Semana Santa.
Un sabor: Limones cascaruos.
Un barrio: El barrio del Perchel antiguo.
Una iglesia: Santo Domingo.
¿Las procesiones de día o de noche?: De noche, cuanto más mejor.
¿De ida o de vuelta?: De vuelta.
Una marcha: Yo escucho un tambor y una corneta y ya me pongo nervioso, todas y ninguna en especial.
El lugar perfecto para ver una procesión: Cualquier callejuela estrechita y la Plaza de la Constitución.
Su día más especial de la semana de pasión: Miércoles y Jueves Santo.
¿Esperar a las cofradías en un punto o salir a buscarlas?: Antes buscarla, ahora con mi edad prefiero esperarlas.
¿Que le falta a la Semana Santa de Málaga? No le falta nada, más bien le sobran algunas cosas.
¿Qué le sobra? El poco respeto que hay sobre todo en el recorrido oficial que es donde debe cundir ejemplo.
Si yo le digo Perchel, usted dice: Toda mi vida y mi cariño está en el Perchel.
¿Y si le digo barrio de la Trinidad?: Mi segundo barrio y donde vivo.
¿Y si le digo Málaga?: Málaga me encanta, lo que no me encantan son muchos malagueños.
¿A quien admira Pepe Palma? A Revello de Toro por ejemplo.
Sin más agradecerle a Don José Palma Santander su tiempo, y su amabilidad al recibirnos en su casa con los brazos abiertos y siempre con un sí en la boca, así como expresarle también la gratitud de toda la Mesa de la Trinidad por colmar la ilusión de todos con el magnífico cartel que tendremos el privilegio de sacar a la calle este año de 2013.
Málaga, a 7 de marzo de 2013
TRINIDAD
La actual imagen de la Virgen de la Trinidad fue bendecida en la iglesia de San Pablo el 27 de febrero de 1968. La cofradía la adquirió unos meses antes por mediación del influyente diseñador malagueño Juan Casielles del Nido, que conocía la existencia de esta imagen tallada directamente en la madera por Francisco Buiza en 1963. Era una época en la que los encargos no eran numerosos, debido a un accidente de moto que provocó severas lesiones en el imaginero y un prolongado estado de convalecencia. Por ello, Buiza realizó la imagen de la que luego fue la Virgen de la Trinidad para que presidiera su casa.
La técnica empleada por Buiza en la creación de la Virgen de la Trinidad destaca por su complejidad y refinamiento, utilizando madera de cedro policromado para dar vida a la imagen. La estructura de la talla, con sus 167 centímetros de altura, revela un minucioso trabajo en la policromía y en la anatomía hasta la altura de las caderas, insinuando los volúmenes con una base troncopiramidal cubierta de tela. Las manos y el rostro, puntos focales de la obra, se modelan con una expresividad que permite a la Virgen ofrecer un gesto de ofrenda o recibir el devoto besamano.
En el aspecto iconográfico, la imagen de María Santísima de la Trinidad Coronada transmite un profundo dramatismo, con lágrimas de cristal que recorren sus mejillas y una expresión facial que evoca un sollozo, capturando el dolor y la angustia de la Madre ante el sacrificio de su Hijo. La cuidadosa selección de tonos rosáceos y la técnica mixta en la policromía realzan el modelado de la obra, mientras que la postura de la cabeza y la disposición de las manos invitan al espectador a una sacra conversación, estableciendo un diálogo emotivo con la Virgen.